15 partidos para la historia
Recibir al Huesca será la primera de las finales que le esperan al Pucela hasta el final de Liga para salvarse.
Llega la primera de las quince finales que le esperan al Real Valladolid. Será el sábado ante el Huesca, con la necesidad imperiosa de ganar. Otra cosa que no sea la victoria impediría a los de Escribá salir de puestos de descenso y enfriaría el ánimo que ha mejorado bastante con la llegada del técnico y con el empate sumado en El Molinón. Es un partido para no fallar, para salir de descenso, para refrendar la reacción tras el cambio de entrenador, para comenzar una buena dinámica. No es un partido más y eso conlleva una dosis de emociones y tensión que el equipo tiene que saber controlar.
Es evidente que hay que sumar puntos y cuanto antes pero no estamos ante la última jornada de la competición. Ese factor mental será fundamental y seguro que, con la experiencia que tiene Escribá, el técnico sabrá manejar el asunto con habilidad. Hay que afrontar el partido con decisión y con convencimiento pero también con la prudencia necesaria para no cometer errores que puedan costar demasiado caro.
Y hay que jugar con el factor de la grada a favor. Afortunadamente, una vez más, la afición va a responder. Y se la necesita. Más allá del enfado y descontento lógico que han propiciado estas dos últimas temporadas, la gente es inteligente y sabe que si en Valladolid se provoca una guerra civil en torno al bajo rendimiento del equipo el descenso estaría asegurado. Y bajar es poner en muy serio riesgo la continuidad del club. Se trata de que cada uno sume lo que pueda para que el año se convierta en un mal sueño y que en verano se pueda enderezar el rumbo de la entidad. Ese es el gran objetivo de todos.
Así que, con la unión por bandera y con Escribá como líder necesario, el Valladolid se prepara para afrontar los próximos tres meses y conseguir el gran objetivo, la salvación. Noto en el ambiente una corriente muy positiva que, ya lo verán, tiene que ayudar mucho. El dato de que el entrenador vaya recuperando hombres para la causa que parecían casi perdidos, Canós, Marcos André, Ponceau… es otra gran señal.
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Y no hay más. El lío en el que el equipo se ha metido es tan grande que no admite otro tipo de tratamiento. Y el objetivo, muy claro, encontrar a cuatro peores. Y si se hacen las cosas bien seguro que aparecerán. O eso espero.
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