Sevilla por fin será txuri-urdin
La Copa de 2020, que se jugó en 2021, dejó en Donostia y en la Real una asignatura pendiente. Ha llegado el momento de cobrarse aquella deuda.


Yo ya sé lo que es teñir Sevilla de txuri-urdin. Lo viví en 2021, después de que la Real Sociedad ganara la Copa del Rey del 2020. Suena raro, pero es que todo lo que rodeó a aquellos meses del dichoso coronavirus fue raro. También un título de Copa. Pero más o menos extraño, lo ganaron los de Imanol, aquel 3 de abril que nunca olvidaremos en Gipuzkoa. Bueno, intuyo que tampoco lo pueden olvidar en Bizkaia, por razones bastante obvias. Aunque obviaremos esa parte en este momento, porque no viene a cuento. Sevilla se tiñó de txuri-urdin aquel 3 de abril del 2021, pero Sevilla no fue txuri-urdin. Porque para conquistar Sevilla tienes que tener a tu gente al lado. Y La Cartuja estaba vacía. Así que ha llegado ya el momento de cobrarse aquella deuda, que los 30.000 aficionados de la Real Sociedad tiñan de color blanco y azul las calles de la capital hispalense, y que Sevilla sea por fin azul y blanca.
Tuve el privilegio de estar en aquella final del 2021 en La Cartuja. Y también la pena por ver las gradas sin aficionados. Y ahora tengo la suerte de volver a Sevilla con la alegría de ver las caras de ilusión y felicidad de los seguidores de la Real Sociedad. No sé lo que pasará en el partido, no hay que negar que el Atlético es favorito por presupuesto, porque tiene un equipazo y porque llegar en su ‘prime’ de la temporada; pero pase lo que pase siento de verdad que ya hemos ganado. Por cómo hemos encarado esta semana previa, por el desplazamiento masivo y por las ganas como nuestra gente está viviendo las horas previas de la final. Y eso no nos lo va a quitar nadie. Aitor Zabaleta estará orgulloso ahí arriba en el cielo, viendo cómo su gente disfruta con naturalidad de una final de Copa de su amada Real Sociedad.
Decía que hace cinco años fui de los pocos afortunados que pudimos entrar en La Cartuja. Lo hice para cubrir la final para el Carrusel Deportivo de la SER y para el Diario AS. Imposible no emocionarme otra vez recordándome emocionado entre un mar de lágrimas al pitar el colegiado el final de la final. Así que estar hablando contigo a través de estas páginas es como estar en casa. Me siento en casa. Esta es mi casa. Aunque ahora esté en la Diputación Foral de Gipuzkoa. Porque vuelvo a Sevilla representando a todo el deporte de Gipuzkoa, con una responsabilidad diferente y en otro contexto, pero con la misma emoción a flor de piel. Eso no va a cambiar. Con ganas de ganar y la preocupación de que no pase nada. Que todos los que vayan, vuelvan. Y a buen entendedor pocas palabras más bastan. Que bastante atraco han sufrido ya los aficionados con los precios de las entradas.
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La Federación Española debería reflexionar seriamente en este aspecto. Bueno, en este y en otros, como el que afecta de manera injusta y evitable a la Federación Gipuzkoana. Menos más que su presidente, Manu Díaz, ha recibido su invitación institucional. Pero dejemos las polémicas a un lado y centrémonos en disfrutar de lo que será una gran fiesta, en la que no estaríamos sin la colaboración de Sergio Francisco, pero en la que estamos por el giro radical dado por Matarazzo, inesperado héroe de una Real que estaba atascada. Estoy deseando ver Sevilla dibujada en azul y blanco; porque hay finales que se juegan; y hay finales que se sienten antes de que el balón empiece a rodar.
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