Así se tira la Liga, papá
Creer que este Madrid va a tumbar al City y va a dar la vuelta a esta desventaja de cuatro puntos con el Barça es un acto de fe.
Hastío y tristeza.- Las gradas del Bernabéu se vaciaron mucho antes de que finalizase el drama. Cansados de no ver buen fútbol, hartos de ver un equipo plano, sin alma, sin velocidad, sin capacidad para rebelarse ante la adversidad, sin gol, sin orgullo de campeón, con Mastantuono autoexpulsándose de forma infantil e inmadura, con Huijsen hecho un flan y ganándose la amarilla que le impedirá jugar el viernes en Vigo, lo mismo que Carreras, con el MVP de la Copa de África saliendo en el minuto 86 (Brahim)... Un Madrid a la deriva, adocenado, resignado a tirar una Liga que pese a todo tenía a tiro. La afición está como yo, triste, dolida, convencida de que el curso va a acabar de nuevo con un suspenso general. Antes del partido, me vino una familia con una niña de seis añitos encantadora, llamada Lola. Llevaba un capote de torear y sus padres estaban orgullosos de la pequeña porque iba a estrenarse en el mejor estadio del mundo. Su primera experiencia con el equipo de sus futuros amores. Imaginaba al final cómo estaría la pobre cría. No entendería nada. Difícil explicarle lo que está pasando. Esa sensación de derrumbe general que no tiene marcha atrás. Esto no lo arreglan ni las populistas máscaras de oxígeno de Pintus. Hasta hoy soñaba con un doblete heroico: Liga y Champions. Pues siento defraudarles, pero los años me impiden ser infiel a mi corazón y a mi atormentada cabeza. Creer que este Madrid va a tumbar al City y va a dar la vuelta a esta desventaja de cuatro puntos con el Barça es un acto de fe. Pero la fe hay que trabajarla, ganársela, alimentarla. No es el caso...
La ‘Bordaleta’.- Hay que quitarse el sombrero ante el Getafe de Pepe Bordalás, que por fin se ha llevado la alegría de vencer a ese ogro blanco que hoy fue un lindo gatito. Su Getafe es un equipo de autor. A estas alturas tiene a su equipo casi salvado automáticamente y puede soñar con Europa. Un milagro para un club con un presupuesto inferior a lo que han costado este verano Mastantuono o Huijsen. El Geta sí que tiene fe. Sabe cada uno lo que tiene que hacer en el campo. Van todos a una. Defienden con disciplina y coherencia. Son ambiciosos cuando les toca acercarse al área rival. Tras una mano clave que David Soria (excanterano blanco) le sacó a Vinicius, te meten un golazo de bandera como el de Satriano y desde ahí encapsulan a un Madrid que sólo se acercó con cabezazos agónicos (Rüdiger, Rodrygo...). La pitada final, con medio estadio ya en la calle, iba dirigida en todas direcciones, como una bomba racimo: jugadores, banquillo y palco. Duele pensar cómo se ha devaluado la plantilla pensando en los equipazos que tuvimos en las recientes 14 y 15. Y no recito los inolvidables onces titulares de la Décima, Undécima, Duodécima y Decimotercera para que no me tachen ustedes de ventajista. ¡Cómo hemos cambiado!
Misterio Mbappé.- Por si fuera poco, antes del desastre el club hizo pública una nota para explicar por fin cuál es la lesión de Mbappé. Es evidente que el propio Kylian o los médicos no han gestionado con sabiduría ese esguince de rodilla. Si el parisino jugó en Talavera y en Pamplona y no ante el City y el Benfica es que algo se ha hecho muy mal. Y se le echa mucho de menos. Sus goles nos dieron la respiración asistida. Como vaya para largo, lo llevamos claro.
Panorama incierto.- Toca dejar de mirarse al ombligo y que todos en el club se sienten en el sofá gris. Necesario iniciar un exigente periodo de autocrítica. Es difícil ilusionarse con puestas en escena tan deprimentes como la de este lunes sombrío. I don’t like mondays, cantaban los Boomtown Rats (“No me gustan los lunes”). Esto sólo lo soluciona una reacción heroica en Balaídos y ante el City. Pero, ¿nos lo creemos de verdad?
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