Opinión

El ‘Vamos, Rafa’ vuelve a sonar

No vamos a pedirle que emule a Nadal, igual que no se lo pedimos en su día a Alcaraz. Simplemente le vamos a pedir que siga siendo Jódar. Igual que esta semana en el Godó.

Rafael Jódar golpea de revés durante su partido frente a Arthur Fils en las semifinales del Trofeo Conde de Godó en Barcelona.
GORKA LEIZA
Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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El ‘Vamos, Rafa’ volvió a sonar durante toda la semana en Barcelona. Una entrañable coincidencia. El tenista que llama con fuerza a la puerta del futuro, Rafa Jódar, es tocayo del histórico rey de la tierra batida, Rafa Nadal, del mito que lidera todos los registros sobre esta superficie, entre ellos el récord de victorias en el Godó, con doce. Los siguientes del ranking tienen tres triunfos. Esa es su dimensión. No vamos a pedir a Jódar que emule a Nadal, igual que no se lo pedimos en su día a Carlos Alcaraz, el otro fenómeno español que ha irrumpido en lo más alto del escalafón. Simplemente le vamos a pedir que siga siendo Jódar. Ese joven que, con 19 años, ha ganado en el presente 2026 su primer partido en un Grand Slam, en Australia; sus primeros dos partidos en un Masters 1.000, en Miami; su primer título ATP en Marrakech, en la categoría 250… Y que ha alcanzado sus primeras semifinales en su debut en el ATP 500 de Barcelona.

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No vamos a mentir: su derrota ante Arthur Fils nos dejó inicialmente un poso de amargura, después de verle ganar con solvencia el primer set. Jódar tiene calidad para levantar este trofeo. Y seguramente, lo levantará alguna vez. O varias. Pero hay que mantener también los pies en la tierra. Su semana en la Ciudad Condal, sin ceder ningún set hasta la semifinal, ha sido grandiosa en sí misma. Esperanzadora. El tenis español mira con orgullo al presente y al futuro, cuando todavía salpica el brillo de su reciente pasado. Enfrente tenía a un buen jugador, también joven, de 21 años, que posee tres títulos en su palmarés, dos de ellos en tierra batida, y este mismo curso ya había jugado otra final, precisamente ante Alcaraz en Doha. Era un partido que se podía perder. Y ha sido un partido, sobre todo, para aprender. Queda Jódar para rato. Vamos, Rafa.

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