Xabi aleja los fantasmas
El tolosarra, en condiciones normales y si no pasa nada extraño, sigue ganando tiempo. Se oirán muchas voces que hablen de que el Madrid no puede jugar tan echado atrás, pero habrá otras que defiendan el plan.
El Madrid cayó de pie. Y es algo por lo que pocos apostaban tal y como llegaban los dos equipos a la final. Una final que los blancos incluso tuvieron en su mano durante un buen tramo de la segunda parte, antes del tercero de Raphinha. El tolosarra, en condiciones normales y si no pasa nada extraño, sigue ganando tiempo. Es innegable el esfuerzo táctico que hizo en Yeda para frenar al Barça. Sin Mbappé y con multitud de bajas en defensa, inventó y funcionó. Y poco a poco los jugadores se fueron creyendo el plan hasta el punto de que estuvieron cerca de dar la sorpresa.
La idea de Xabi Alonso tenía todo el sentido del mundo. Asencio a la derecha para convertirse en el tercer central en bloque bajo con Valverde, que volvió a la media, muy pendiente de las subidas de Balde, casi como lateral. Bellingham jugó en el doble pivote, la otra gran novedad, y Vinicius en punta con Gonzalo. En ese rol, Vini se fue al banquillo habiendo sido el mejor del equipo. Fue la cara, como fue la cruz Bellingham, que terminó siendo intrascendente una vez más.
Se oirán muchas voces que hablen de que el Madrid no puede jugar tan echado atrás, como un equipo pequeño. Pero habrá otras que defiendan el plan de Xabi. Porque los técnicos tienen que adaptarse a los jugadores que tienen. Y este Madrid parece más diseñado para salir corriendo aprovechando la velocidad y la calidad de los de arriba que para jugar un buen fútbol.
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