Simeone y su recompensa
Es como si nada respondiera a una lógica predecible, pero así deben ser los éxitos del equipo
Está siendo extraña la temporada del Atlético. Empezó con grandes expectativas debido a un mercado ambicioso y a la llegada de jugadores prometedores, pero se cayó pronto en la decepción tras demasiados tropiezos prematuros en LaLiga. Ahora, se va a jugar un título pocos días después de clasificarse para las semifinales de la Champions eliminando al mejor equipo de España. Y lo curioso es que ha logrado remontar el vuelo sin que tres de las grandes adquisiciones del verano, Baena, Almada y Cardoso, se hayan ganado un puesto en el once de gala. Y que, además, tuvo que sobrevivir en la agónica vuelta ante el Barcelona sin los dos centrales que le han sostenido en este tramo de temporada, Pubill y Hancko. Con un Griezmann que ha renacido cuando parecía haber escrito ya su último capítulo rojiblanco y con un portero que amenaza con mandar al banquillo a Oblak antes de lo que nadie podía imaginar. Es como si nada respondiera a una lógica predecible, pero así tienen que ser los éxitos del conjunto de Simeone: desafiando los pronósticos y las previsiones, rebelándose contra el orden establecido. Hablar de méritos a estas alturas es arriesgarse a resbalar, pero el entrenador argentino, por cómo rozó dos Champions imposibles y por cómo las perdió golpeado por la mayor de las crueldades, debería levantar la Copa de Europa con la camiseta del Atlético. ¿Que por qué debería? Porque transformar tanto un club, hacerlo avanzar de una manera tan exagerada, insistir en la tarea a pesar de recibir bofetadas que a cualquier otro dejarían liquidado, tiene que ser recompensado con un premio a la altura de la obra construida.
Noticias relacionadas
Y sin embargo, cuánto queda aún. En semifinales primero, que no serán sencillas, y en una hipotética final después. El martes, mientras todos mirábamos al Metropolitano, el PSG nos recordó que sigue siendo el campeón y que posee la grandeza de aumentar su nivel cuando la competición se acerca a su desenlace. La última noche de Salah en la máxima escena europea fue triste: empezó en el banquillo y acabó eliminado. Le quedará el recuerdo de aquella vez que sí se proclamó campeón, precisamente en el estadio del Atlético.
¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí. ¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí