Opinión

El Barça en el café Varela

En el Varela cabemos todos, de izquierda a derecha, del Bernabeu al Camp Nou, de Balaídos a Pasarón.

Alejandro Garcia
Redactor Diario AS
Actualizado a

El Barça estaba atascado cuando entré en el café Varela. El Varela es el cogollito galaico-madrileño de la calle Preciados, con el gen amable de Melquiades, madridista acérrimo, pero sobre todo concordioso, como todos los gallegos. Me tenía reservado un lugar preferente ante la pantalla gigante. “Xabi, ¡cómo un gallego de Pontevedra puede ser del Barça!”, me dice siempre a modo de saludo. “Pues por eso mismo, porque soy de Pontevedra, gallego de alta gama” le respondo. Fue decir esto y coger el balón Lamine Yamal para embocar a gol como quien patea en el green. Me senté, abrí el ordenador para empezar a teclear esta crónica y entonces Lamine mandó un albatros a la escuadra. 2-0. “Xabi, pide lo que quieras que paga la casa”, me dijo entonces Melquiades guiñando su ojo de madridista de la Ribeira Sacra. Aquí en el Varela cabemos todos, de izquierda a derecha, del Bernabeu al Camp Nou, de Balaídos a Pasarón. Igual que en el As, que ya me ven escribiendo entre las tablas de la ley madridista estas cartas a los corintios azulgranas todos los días de partido.

Ante el Villareal el Barça se fue de maniobras para asegurar el liderato y preparar la remontada ante el Atlético. Hasta ensayó un contragolpe táctico del rival con el gol de Gueye por si se tuercen las cosas el martes. Lamine volvió entonces a liderar el comando. Melquiades me invitó a una queimada para celebrarlo.

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