Dos condenas: a Prestianni y a Mourinho
No hay provocación que justifique el racismo y menos si quien la invoca, la ha practicado.
En abril de 2021, durante un Cádiz-Valencia, el franco guineano Mouctar Diakhaby amenazó con abandonar el partido al asegurar que el defensa amarillo Juan Cala le llamó “negro de mierda”. Finalmente desistió para evitar una sanción. LaLiga abrió una investigación, repasó las imágenes de las 14 cámaras que cubrían la retransmisión y los audios y buscó incluso una empresa especializada en la lectura de labios, que solo pudo concluir que Cala utilizó las expresiones “mierda”, “déjame en paz” y “perdona, no te cabrees”. En definitiva, no encontró prueba que le incriminara, como parece que tampoco aparecerá ninguna que condene a Prestianni.
Lo que ya es inevitable, sea cual sea el desenlace de la investigación abierta, es la condena social al argentino. Nadie se emboza en una refriega si no es para ofender. Nadie amaga con abandonar el campo si el insulto no es de máxima gravedad. Ningún equipo amenaza con una retirada de consecuencias imprevisibles si no está seguro de lo ocurrido. Ahora la UEFA llamará a declarar a las partes, analizará los gestos (Prestianni pareció paralizado tras la reacción de los jugadores del Madrid), buscará los audios y probablemente no encontrará la confirmación de que a Vinicius le llamaron “mono”, pero al Madrid no le ha hecho falta para creerle, ni a Brasil, ni a la inmensa mayoría de la prensa internacional, incluida la portuguesa.
Noticias relacionadas
Oficial: la UEFA entra de lleno en el caso Prestianni-Vinicius
Felipe Melo carga contra Prestianni: “Su mujer ha debido serle infiel con un negro...”
Por eso resulta inexplicable la reacción de Mourinho. O no, si se tienen en cuenta los antecedentes del personaje, apologeta del vale todo. Ante un insulto racista sobra cualquier alusión a una provocación previa, que tampoco pareció tal más allá de una celebración tan sobreactuada como cientos de las que vemos cada fin de semana. Un insulto racista es siempre una reacción desproporcionada a cualquier hecho previo, sea cual sea. Jamás debe utilizarse como justificación y menos en el caso de Mourinho, cuya carrera esta repleta de celebraciones estrafalarias, bajo los aspersores o ante el banquillo del Villarreal. Es de esperar que esto ayude a reducir el censo de madridistas nostálgicos de quien nunca representó los valores del club.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí