La felicidad de la esperanza
Lo que importa no es la llegada sino el camino. Conozco a personas que disfrutan más preparando sus viajes que luego con las propias vacaciones.


Cuentan los amantes del placer que el mejor momento en el amor es cuando se sube la escalera. Otros lo expresan de esta forma: lo que importa no es la llegada sino el camino. Incluso conozco a personas que disfrutan más preparando sus viajes y soñando con lo que puede ocurrir que con las propias vacaciones. Pues sí, el antes puede ser muy bonito. Resulta que, como yo, muchos madridistas están viviendo las horas previas al choque de Múnich con mucho gozo porque saben que, con el Madrid, la hazaña que sería remontar el mal resultado de la ida es posible. Algunos, más optimistas, dirán que es probable que el equipo blanco se clasifique. Mirando de cerca la historia del club que ha hecho de Europa su jardín privado, nadie se atrevería a apostar mucho dinero sobre la eliminación del Madrid.
Nos encanta visualizar, desde la semana pasada, lo que sería el partido ideal de esta noche. Por ejemplo, un gol de Mbappé antes del minuto 5 en la primera contra. O un cabezazo de Militao en un saque de esquina en el minuto 90 con un 0-0 en la prórroga. Digo “ideal” porque, sea cual sea el momento del encuentro, todos sabemos que si el equipo de Arbeloa marca primero no sólo pondrá equilibrio en el marcador de la eliminatoria, sino que sembrará una forma de temor en el rival. Un miedo que el Madrid sabe explotar como nadie. Soñemos, que es gratis. Y puede dar mucho.
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