Cada uno en su sitio
Mourinho debería buscar en el diccionario el significado de la palabra hipócrita.
Cuando un futbolista ha recibido un insulto racista, mono, incluso si no estás seguro de si es cierto, poner el foco y criticar la celebración de un gol, preguntado “por qué hizo el tonto”, es tan miserable como hacerlo en una violación, preguntando por qué la agredida llevaba una falda tan corta. Si además es Mourinho el que, cuando se activa el protocolo racista, critica la forma en la que se celebró el gol, debería recordar muchas celebraciones suyas y buscar en el diccionario la definición de hipócrita. Ha habido ocasiones en las que la conducta de Vini podría ser reprobada, pero en el estadio Da Luz no hizo nada reprochable, siendo víctima de un racista cobarde y criticado de forma miserable e hipócrita. Cada uno en su sitio.
La mejoría del Madrid, con traspiés en El Sadar, tiene como primera causa que, gracias a la recuperación de algunos lesionados, los futbolistas juegan cada uno en su sitio. En la defensa juegan los defensas, lo que permite que algunos futbolistas que estaban jugando de zagueros puedan jugar en su posición, en la que más aportan al equipo, como Valverde y Camavinga, que junto a Bellingham o Güler, son el mejor centro del campo del equipo blanco, el de más físico dicen algunos, pero además de físico, también con mucha calidad, decimos otros. Este centro del campo le da equilibrio al equipo, con las líneas más juntas, ayudando Valverde y Camavinga a los dos laterales e incorporándose ambos también al ataque.
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El sábado, a la misma hora, decepción en Pamplona y remontada espectacular en Valencia en la semifinal de Copa de básquet. Contra Osasuna jugaron de inicio Carvajal y Alaba, a los que les falta ritmo de competición. Además de los méritos de Osasuna y el mal partido del Madrid, hubo tres jugadas que marcaron el partido: el penalti por un pisotón fortuito de Courtois en un centímetro de la bota del rival, la ocasión desperdiciada por Mbappé al borde del área pequeña, y el error de Ceballos (solo fallan los que juegan) que originó el gol de la victoria rojilla. El Madrid, que es mucho más competitivo y fuerte con un 4-4-2, terminó el partido más débil y desordenado, con un 4-3-3, casi 4-2-4, y con los motores, Valverde y Camavinga, apagados en el banquillo.
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