Opinión

Agarrados a Vini

Sin Mbappé, la figura del carioca crece hasta convertirse en la referencia absoluta. Hay algo de vesánico en su juego y el Madrid lo necesita.

JAVIER GANDUL
Presentador/ editor Cadena SER
En la SER desde 1990, donde ha dirigido y presentado Carrusel Deportivo, Ser Deportivos y Hora25 Deportes. Fue reportero de El Larguero y Carrusel siguiendo la actualidad del Real Madrid y la Selección. Ha cubierto la Liga, Champions, Mundiales, Eurocopas y JJOO Olímpicos. Fue presentador de Deportes Cuatro, Golazo de Gol y Movistar Deportes.
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En el partido del miércoles ante el Benfica hubo un momento en el que parecía que solo Vinicius atacaba en el Madrid. El resto del equipo defendía, bregaba, corría, pero, para amenazar al área rival, para acercarse al área enemiga, el único camino era darle la pelota a él. El tanto de Tchouameni fue una anécdota porque los únicos planes de gol eran el balón parado y las acciones individuales del brasileño. Sin Mbappé, la figura de Vini crece hasta convertirse en la referencia absoluta del ataque blanco, monopolizando el juego ofensivo como nunca ha hecho otro delantero en este equipo. Sus arrancadas, regates, incursiones en el área y remates son lo único que debe temer el rival.

Lo cierto es que hay pocos futbolistas que aporten tal cantidad de peligro, porque Vini lo intenta una y mil veces, sin ofrecer descanso a sus defensores, que se pasan el partido con la lengua fuera. En carrera, en estático, por fuera, por dentro, el brasileño se desboca una y otra vez en solitario, sin importarle las veces que no le sale bien o que le dan estopa. Su intensa producción ofensiva es inalcanzable para otros jugadores, que necesitan tramos de sosiego en los que desaparecen del juego, como si necesitasen cargar pilas. Vinicius, en cambio, tiene las baterías siempre a punto, como si las recargase en cada fallo, en cada falta, en cada protesta, en cada pique. Hay algo de vesánico en su juego y el Madrid lo necesita.

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Por otra parte, la ausencia de Mbappé, que es el jugador que menos corre sin balón, le permite a Vini coger ese rol, saberse liberado de obligaciones defensivas y sentirse el líder, la referencia, el protagonista, y eso le motiva. Ya solo falta que evite líos innecesarios.

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