Opinión

A seis victorias de la salvación

Queda muchísimo y la dificultad es superlativa, pero, por fin, se ha abierto una puerta a la esperanza en el Zaragoza. David Navarro se estrenó con una victoria y regresa con otro triunfo 14 meses después.

ALVARO RIVERO
Delegado de Aragón
Delegado en Aragón de Diario AS desde 2004. Licenciado en Ciencias de la Información-Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.
Actualizado a

David Navarro se estrenó con una victoria y regresa con otro triunfo 14 meses después. Todo lo que ha ocurrido en el Real Zaragoza en medio de estos dos partidos a caballo de dos temporadas es ruina, pura miseria, fatalismo y calamidad, con un reparto de responsabilidades que alcanza de arriba abajo a todos los estamentos del club, incluidos también entrenadores reservones a los que les vino enorme el puesto y la responsabilidad. Pero algo ha cambiado con la vuelta de David Navarro, al que Lalo Arantegui confirmará en el cargo en las próximas horas. Queda muchísimo y la dificultad es superlativa, pero, por fin, se ha abierto una puerta a la esperanza en el Zaragoza con este triunfo en Cádiz que puede cambiarlo todo.

David Navarro le metió mano al once en su reestreno en el banquillo del Zaragoza y se la jugó con dos delanteros (Dani Gómez y Kenan Kodro) y especialmente con el joven Hugo Pinilla, que enterró a su madre el miércoles, pero que salió a jugar al Nuevo Mirandilla con una entereza y un desparpajo admirables en sus circunstancias personales.

El Zaragoza, con un doble remate de Kenan Kodro, se encontró en ventaja a los veinte minutos sin hacer grandes méritos y se defendió con orden y oficio en su área frente a un Cádiz al que se le fueron comiendo poco a poco los nervios ante su parroquia y que no llegó a poner en apuros a Andrada en toda la primera parte. La iniciativa amarilla sólo tuvo algún efecto por su banda derecha, aprovechando la fragilidad defensiva de Larios, pero, por una vez, los centrales Insua y Radovanovic cumplieron como pareja con solvencia y resolución ante los centros laterales. El Zaragoza supo jugar con el marcador y las dudas del Cádiz y hasta pudo aumentar su renta a cinco minutos del descanso, en una brillantísima jugada colectiva que el portero le acabó negando a Francho, esta vez mediocentro junto a Mawuli y flanqueado por Pinilla y Rober a pierna cambiada.

El Zaragoza fortaleció su plan de partido en la segunda mitad, con un Insua espléndido, capitán general en su área, y un fútbol más directo y veloz, producto de los cambios de David Navarro, que le permitió controlar al Cádiz y disfrutar de dos claras oportunidades en las botas de Rober, en su mejor actuación, y de Cuenca, que está en todas, salvo en el gol.

Lo dicho, quedan seis victorias para la salvación.

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