TOMÁS RONCERO

La Quinta del Buitre fue la otra Movida madrileña

En la década de los 80, también aparecieron unos chavales que jugaban al fútbol como los ángeles y que tenían una presencia casi angelical.

JESUS ALVAREZ ORIHUELA
Subdirector de Diario AS
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Los años 80 fueron increíbles en nuestra capital. La Movida madrileña nos tenía a todos los jóvenes de mi generación pululando por los garitos habilitados para acoger conciertos con grupos de todo linaje acústico (heavy, rock sinfónico, pop...), con las cadenas de radio entregadas al nuevo fenómeno sociológico y las revistas La Luna y Madrid me mata alimentando una auténtica revolución cultural.

Pero paralelamente también aparecieron unos chavales que jugaban al fútbol como los ángeles y que tenían una presencia casi angelical. Sobre todo Emilio, 'El Buitre', que lideraba con su apodo una generación irrepetible de futbolistas. Míchel, Sanchís, Martín Vázquez, Butragueño y Pardeza sacudieron esa atonía depresiva en la que había entrado el fútbol español tras el fracaso monumental de nuestra Selección en el Mundial de España 1982. Ellos y los cuatro goles de Butragueño a Dinamarca en Querétaro fueron la otra Movida madrileña. La gente salió a las calles a gritar "oa, oa, oa, Butragueño a La Moncloa" y las madres les veían como los yernos ideales. El homenaje de la Comunidad de Madrid era justo. Y necesario.

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