Y Llorente seguirá corriendo
No hacen falta gafas para observar cómo sus zancadas llenan de colores al equipo. Baratos parecen los 40 millones que hace 7 años el Atleti pagó por su fichaje al Madrid.
Llorente regresaba al Bernabéu, aquel lugar que fue su cuna y al que no ha tenido que menospreciar con gestos o declaraciones malsonantes, jamás, para convertirse en un referente del Metropolitano. Un estadio en el que cada vez se canta menos a los jugadores, el otro día coreaba su nombre. Hoy representa cómo nadie eso del Cholo: “A morir los míos mueren”. Llorente siempre deja la hierba sembrada de esfuerzo. Lookman llenó los focos, con su gol. O Giuliano y el taconazo que lo originó. Y Musso. Giménez, que cada vez entra peor a los partidos, con el riesgo que eso supone para los demás. Hasta Grizi, que estas son sus últimas tardes aquí. Pero es inevitable que los ojos no se te vayan tras Llorente.
No hacen falta gafas para observar cómo sus carreras llenan de colores al equipo. Su nombre se repetía este fin de semana en el X aniversario de la peña Cirbonera de Cintruénigo, Navarra, donde el Busta volvía a organizar un aniversario inolvidable y lleno de leyendas (Antonio López, Molinero, Ricardo López, Pedraza, Pizo Gómez, María José Aragonés...). Que Llorente es un regalo de jugador. Energía. Potencia. Que juega de lo que sea, lo que le toque. Y que todo lo hace bien. Su físico es su súperpoder. Allá donde Saúl se perdió, el cambio a un lateral al que no se adaptó, Llorente jugará un Mundial. Merecidísimo. En estos momentos es uno de los mejores del mundo. Baratos parecen los 40 millones que hace 7 años el Atleti pagó por su fichaje al Madrid.
Noticias relacionadas
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp.
¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí