Opinión

Vini más Mbappé: ¿y si fuera esta vez?

Las opciones del Madrid, con mejor once que en la ida, pasan por la sincronía de sus cracks.

JESUS ALVAREZ ORIHUELA
Director adjunto de As
Director adjunto. Licenciado en CC de la Información por la U. Complutense y máster en Transformación Digital y Estratégica (EOI), inició su carrera en el Diario Ya. Trabajó El Independiente y Diario 16. Llegó a AS en 1996. Ha ejercido las funciones de jefe de fútbol, redactor jefe, subdirector, director de la página web y director de Información.
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Ahora es Múnich o el vacío, porque el Madrid ya juega bajo la amenaza de una temporada de cero absoluto, sin títulos menores como la Supercopa de Europa o la Intercontinental, consuelo menor del último año de Ancelotti. El misterio es cómo tres entrenadores han sido incapaces de formar un equipo sólido con la plantilla de mayor valor de mercado del mundo. El Bayern, octavo en ese ranking, llega al duelo con una doble ventaja: el resultado de la ida y el Allianz Arena, uno de esos coliseos que devoran al visitante. Al Madrid le queda la fe, que no es más que creer en lo que no se ve, exactamente el punto en que nos encontramos.

La situación no es nueva en la historia del club. En 1998, año de la Séptima, acabo cuarto en la Liga; en el 2000 conquistó la Octava tras finalizar quinto. De hecho, fue el triunfo ante el Valencia en aquella final lo que le permitió participar en la siguiente edición de la Champions. Es muy del Madrid apostarlo todo a la Copa de Europa, su casa, y le sale bien con más frecuencia que a la mayoría, pero a menudo también le confunde. Pase lo que pase, el Madrid quedará obligado a una profunda revisión de su modelo y de su plantilla. Ya habrá tiempo para eso, lo importante, pero antes está lo urgente y ahí no lo tiene todo perdido.

Al Madrid le faltan dos piezas cruciales, Courtois y Tchouameni, sin reemplazos a su altura, pero el resto es de gala, y cuenta con tres ausentes o convalecientes en la ida que le mejoran: Mendy, para detener a Olise, duende con el que Carreras ni pudo ni le ayudaron; Bellingham, del que cabe esperar que algún día vuelva del limbo, y Militao, el mejor defensa de la plantilla. Y al final del camino andan Vinicius y Mbappé, hasta ahora vasos comunicantes. Un buen momento de uno ha coincidido con el hundimiento del otro. ¿Y si es hoy el día en que confluyen los dos astros? La llave de las semifinales está en su magia.

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