OPINIÓN

Los ‘Lunin’ que deja una guerra

Adam Nurkiewicz
Redactor jefe
Aritz Gabilondo (San Sebastián, 1980) es redactor jefe de fútbol internacional de AS. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, empezó su carrera en El País y desde 2002 trabaja en AS. Ha cubierto Mundiales, Eurocopas y Juegos Olímpicos para este diario. Es comentarista de fútbol internacional en Cadena Ser, Movistar+ y Mediaset.
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La foto distribuida por el Shakhtar de su autobús oficial visitando ciudades bombardeadas explica mejor que nada la proeza de este equipo. En una situación de ruina en el país por la guerra, de esperanza por sobrevivir más que ilusión por la vida, el conjunto ucraniano estuvo a punto de protagonizar una de las mayores gestas de su historia. Jugó y sudó. Disfrutó y sufrió. Vivió el fútbol como hacia tiempo.

El Shakhtar estuvo a punto de conseguir un resultado épico con una generación con dos fenómenos: Sudakov y Mudryk. Cuando se les apagaron las pilas a ambos se apagó enseguida el conjunto minero. Acostumbrados a las estrellas brasileñas de estos años, emergen ahora chicos de la casa que añaden corazón y sentimiento a la calidad de su juego.

Una mala salida de Trubin, hasta entonces el mejor del Shakhtar, permitió que empatara Rüdiger cuando no había tiempo para mucho más. Los jóvenes talentos ucraninos han hecho de este desastre un ejemplo de superación. Los citados Sudakov y Mudryk se han ganado el traspaso a una gran liga. Muchos otros han brillado. Como con Lunin en su día, Ucrania, la Ucrania que sigue siendo la actual campeona del mundo Sub-20, deslumbra a todos. Ni una guerra la detiene.

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