Opinión

Lo que molesta de que Borja Iglesias se pinte las uñas

Lo que molesta es que renunciase a la Selección por el beso a Jenni o diera su apoyo a Gaza.

Salvador Sas
Actualizado a

No era la primera vez que a Borja Iglesias le llamaban “maricón” dentro o fuera de un estadio. Pero, en esta ocasión, la afición del Celta decidió apoyarlo espontáneamente pintándose las uñas en el partido del pasado domingo. Y la reacción a esta campaña, secundada por más futbolistas de la plantilla celeste, fue tan previsible como reveladora: “El club más ridículo del mundo”, escribieron bastantes. Si hay a quienes le parece ridículo un gesto de solidaridad con un futbolista que recibe insultos homófobos por la simple razón de ponerse pintura en sus manos, la ridiculez, desde luego, está invertida. Lo ridículo no es pintarse las uñas, es la reacción que provoca.

Aunque seguramente lo que molesta de Borja Iglesias, más que sus uñas, es que renunciase a la Selección tras el beso de Rubiales a Jennifer Hermoso o que mostrase su apoyo a Gaza durante las protestas de La Vuelta; vamos, que un futbolista se alinee con reivindicaciones sociales. En este sentido, hay quien dice que lo suyo es puro postureo. Cuesta bastante sostener ese argumento cuando el jugador lleva toda su carrera defendiendo públicamente sus ideales, con costes profesionales y personales, por cierto; pero en caso de ser postureo –que no lo es–, bienvenido sea tanto por el significante como por el significado.

Noticias relacionadas

Existe una idea asumida muy cómoda sobre el futbolista ideal: apolítico, inmaculado, ideológicamente virgen, el simple figurante de un espectáculo de masas. Esta idea no es más que una simulación porque los futbolistas no son ajenos al mundo que los rodea. Pretenderlo equivale a decirles: tú no tienes derecho a expresarte, a ser ciudadano del mundo que pisas porque tu función solo es la de entretener. Hala, a jugar. Pero es que, además, es absurdo exigirle a un futbolista que se despolitice en un entorno que está politizado de cabo a rabo: porque la política puede existir sin fútbol, pero el negocio del fútbol –al menos tal y como lo conocemos ahora mismo– no puede existir sin la política.

¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

Etiquetado en:

Te recomendamos en Opinión

Lo más visto

Más noticias