La rodilla fantasma
Que no se aventure un tiempo de recuperación puede ser comprensible, pero que se oculte la lesión que sufre un futbolista es un absurdo que no beneficia a nadie.
El sainete de la lesión de Mbappé tiene su origen en la deficiente comunicación habida desde el inicio sobre la misma. El oscurantismo en los partes médicos, justificado en la supuesta privacidad de la información, crea una nube sobre la veracidad de los diagnósticos. Que no se aventure un tiempo de recuperación puede ser comprensible, pero que se oculte la lesión que sufre un futbolista es un absurdo que no beneficia a nadie y termina perjudicando al protagonista, como se está viendo en el caso del francés.
Kylian tampoco ha gestionado bien el asunto. En su papel de superestrella francesa, quiso aliviarse de responsabilidad delante de sus compatriotas diciendo aquello de “ahora tengo un buen diagnóstico”, como si el médico parisino le hubiera salvado de un grave problema. Que la noticia sobre la supuesta confusión de las pruebas saliera en los medios franceses evidencia que el entorno del jugador quiso limpiar su imagen sin importarle lo mal parado que pudiera salir su propio club. Solo después de la chanza mundial sobre el tema, el francés se vio obligado a asumir parte de la culpa del estropicio.
Ya veremos cuándo vuelve el jugador al equipo titular. Por lo pronto, su estado físico ha permitido al entrenador equilibrar el equipo y sentar al delantero dos partidos en el banquillo. Lo mismo esto también le ha molestado, quizás tanto como la rodilla fantasma...
Noticias relacionadas
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp.
¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí