Opinión

La camisa de payés de Guardiola

Hay algo de cálculo competitivo en sus ‘performances’; ha sido así en toda su trayectoria...

JAVIER GANDUL
Colaborador Diario As
Actualizado a

Un sucio loft de ladrillo en Mánchester plagado de cajas de comida para llevar y papelitos con ideas tácticas pegados por todas las paredes. Algún puro apagado en una caja de pizza, el ordenador siempre abierto y la camiseta naranja de Wembley enmarcada sobre el cabecero de una cama sin hacer. Es la casa de Pep Guardiola antes de salir hacia el estadio sin saber muy bien qué ponerse. Abre el armario y pilla la primera camisa que encuentra. No recuerda quién ha puesto ahí esa prenda pero le resulta familiar, la ha visto en alguna parte. De camino al estadio se acuerda de que un amigo se la regaló porque era la misma que llevaba Messi en su última visita casi furtiva al Camp Nou por la noche. Piensa que le traerá suerte y también que le vendría bien tener a Leo.

Guardiola, la noche ante el Real Madrid.JAVIER GANDUL

Es probable que la vida del entrenador del City sea en realidad mucho más ordenada. De hecho, algún artículo serio de ayer aseguraba que la inusual camisa a cuadros que eligió para el partido era de “payés de domingo”. A la vista del cliché victimista con el que el noi de Sampedor vive sus derrotas contra el Real Madrid (“nos gustaría haber jugador con once”, “os felicito”, espetó a los periodistas) encaja un pretendido homenaje al campesinado catalán con una camisa grunge. Pero me parece mucho aventurar. De hecho, imagino al propio Pep partiéndose de risa con los guardiolistas interpretando sus outfits como tarotistas. Pero hay algo de cálculo competitivo en las performances de Pep. Siempre ha sido así en toda su trayectoria. Como cuando introdujo a Sergi Roberto en el descuento de un partido resuelto en el Bernabéu en 2011 solo por el gustazo de presumir de cantera en Madrid.

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Me gusta pensar en que Arbeloa se acordó el martes de Sergi Roberto cuando introdujo a Manuel Ángel por Thiago Pitarch en el minuto 73 y 4-1 en la eliminatoria. El entrenador del Madrid sufrió aquel partido de semifinales de Champions en el lateral derecho, donde vio de cerca los dos goles de Messi. Manuel Ángel fue una venganza servida en plato frío 15 años después.

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