España avergüenza al fútbol
Hasta en dos ocasiones el grito de “musulmán el que no bote es” encontró cobijo en la grada e incluso el de “Vinicius balón de playa”.
“¿De verdad que es cierto?” Repetían y preguntaban periodistas de todo el mundo poco después de los lamentables gritos que retumbaron en Cornellá se hicieron virales en todos los rincones del planeta fútbol. Pues sí, tan cierto como lamentable; tan censurable como vergonzoso; tan patético como real. Ese grupo (muy numeroso, por cierto) ha colocado a España en la diana, con un grito racista e indigno de una sociedad que presume de ser avanzada y comprensiva.
Una vez más lo peor de la sociedad se ampara en el fútbol para mostrar lo más bajo del ser humano. Lo que hay que preguntarse es en el motivo por el que el fútbol reúne a semejantes tipos que deberían estar aislados y separados de la sociedad.
Lo más llamativo es que el grito de ‘musulmán el que no bote’ prendió en parte de la grada de Cornellá a manera de gesto ocurrente y gracioso. La Federación reaccionó y recordó la prohibición de cualquier gesto racista. Otra cosa no puede ni podía hacer, en un estadio con menos control que en un partido de Liga, con socio y abonados de por medio.
Hasta en dos ocasiones el grito de “musulmán el que no bote es” encontró cobijo en la grada e incluso el de “Vinicius balón de playa”. Lamentable todo. Todos esos sobran en el fútbol y de nuestra sociedad. España ha sido y será señalada como un país racista y en esta ocasión será con argumentos. Una pena. Siento vergüenza de esta España.
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