El ‘vagabundo’ como declive de Guardiola
Bernardo Silva sirve como reflejo perfecto del declive de un City de Guardiola anclado en imaginarios, no en realidades.
Bernardo Silva nos puso en pie desde aquel Europeo Sub-19 en el que maravilló siendo un niño hasta esas exhibiciones en el Mónaco, previos primeros pasos en el Benfica. En el City tocó techo con Guardiola. Y también ha tocado fondo, visto lo visto. Esta eliminatoria y las últimas al máximo nivel lo atestiguan.
Un partido de ida desastroso y un penalti condenatorio en la vuelta marcan su final de trayecto. Se irá a final de temporada, aunque en realidad ya se estaba yendo antes. Bernardo ha sido un desafío en sí mismo por su físico frágil, por su forma angelical de jugar en un contexto tan rudo como el inglés.
Pero, al igual que ocurrió con Gündogan, de la misma forma que se apagó físicamente De Bruyne, con el mismo proceso de descomposición que Grealish, al portugués le ha atropellado el fútbol pese a insistir una y otra vez Guardiola con él.
Un día reconoció el portugués que en el vestuario le llamaban “vagabundo” de forma cariñosa por su estilo de vida y su forma de vestir discretas. Eran otros tiempos. Era aquel equipo que le encumbró. Hoy Bernardo sirve como reflejo perfecto del declive de un City de Guardiola anclado en imaginarios, no en realidades.
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