Opinión

Laporta, imbatible en el cuerpo a cuerpo

Su optimismo a veces irreflexivo, Flick y la plantilla arrasaron a mitos como Xavi o Messi.

Laporta celebró así su victoria en las elecciones del Barça.
Albert Gea
Luis Nieto
Director adjunto de As
Director adjunto. Licenciado en CC de la Información por la U. Complutense y máster en Transformación Digital y Estratégica (EOI), inició su carrera en el Diario Ya. Trabajó El Independiente y Diario 16. Llegó a AS en 1996. Ha ejercido las funciones de jefe de fútbol, redactor jefe, subdirector, director de la página web y director de Información.
Actualizado a

Laporta seguirá cinco años más en el Barça tras una campaña que ganó desde la convocatoria y remató en el cuerpo a cuerpo, terreno en el que mejor se mueve. Ni siquiera el choque frontal con una leyenda, Xavi, ni el presunto veto al regreso de otra aún mayor, Messi, las bazas de su opositor, Víctor Font, pusieron en peligro su reelección. De hecho, Laporta tenía la victoria en la mano desde el momento en que eligió la fecha de la consulta: en marzo, con el nuevo Camp Nou parcialmente reabierto, el equipo lanzado y en un momento de la temporada en que nada se podía perder. Cuando Font sacó el excel de las cuentas ya perdía por goleada.

Laporta maneja como nadie los resortes que llegan sin intermediarios al corazón del culé. Ofrece una imagen de eterno optimista, una sonrisa azul aun con números granas. Se arroga el papel de víctima en el Caso Negreira mientras una jueza decide sobre el ominoso asunto. Sitúa al Madrid como eje del mal con gran éxito. Juega el comodín del público en la cuestión arbitral, género que siempre tiene una altísima demanda. Glorifica La Masia, aunque en realidad haya sido un extintor. E incluso, en maniobra funambulista, hace compatible una catalanidad extrema con la asesoría íntima de Alejandro Echevarría, políticamente de otro palo.

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Golear en las urnas ha sido la parte fácil del trabajo. Ahora comienza otra que está a medio hacer. Presume de haber sacado al club de lo que consideraba una quiebra técnica, pero la deuda, con la reconstrucción del Camp Nou, anda en 2.500 millones, ha encadenado palancas por la venta de activos de 800 y está por ver si se pone al día en el ‘fair play’ financiero. A cambio, ha reducido mucho la masa salarial sin perder calidad en la plantilla gracias a futbolistas crecidos en La Masia a coste cero. Esa medalla tiene todo el derecho a colgársela, pero es misión suya que Flick y su plantilla pisen una embarcación más estable a partir de ahora.

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