Opinión

Víctor Font lucha contra un relato

Al contrario que hace cinco años, cuando le pesó cierta ingenuidad, esta vez el precandidato piensa meterse en el cuerpo a cuerpo.

Quique García
Redactor Jefe
Redactor jefe de AS. Fue colaborador en AS (2000-04) y, después de pasar por Málaga Hoy, regresó como jefe de Sección en Málaga. Delegado de Andalucía entre 2009 y 2012, colaboró en la integración digital-papel de AS en Madrid. Cubre la información del Barça y la Selección de baloncesto. Tres Juegos Olímpicos. Colaborador de SER, Canal Sur y Gol.
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Joan Laporta presentará el lunes su dimisión como presidente del Barça y dará así el pistoletazo de salida a las elecciones del 15 de marzo. Como un club es, sobre todo, su vida deportiva, el marco mental que se ha impuesto en el entorno culé es que no habrá partido. La rehabilitación del equipo bajo el mando de Flick parece garantía de reelección. No sólo ha ganado mucho en poco tiempo. La plantilla asoma con un recorrido descomunal. Esa simplificación de la realidad del Barça, sin embargo, disgusta a Víctor Font. Amparado en los más de 16.000 votos que obtuvo en los comicios de 2021, se ha armado hasta los dientes de argumentos y voluntarios para peinar Catalunya y pelear, pueblo a pueblo, el voto. Al contrario que hace cinco años, cuando le pesó cierta ingenuidad, se ha metido en el cuerpo a cuerpo.

Consciente de la importancia de simplificar los mensajes, ha elegido el plebiscito como eslogan: Laporta o Barça. Su primer objetivo es destruir el relato que da por descontado el triunfo de Laporta. Le interesa movilizar el voto. Para eso, su primera demostración de fuerza debería ser un número potente de firmas. Luego llegará el segundo desafío. Desgastar la imagen de Laporta ante el socio con los deslices de su legislatura: la valoración desmesurada de Barça Vision, el problema crónico del fairplay financiero, el oscuro acuerdo con New Era, las comisiones de Darren Dein, la controvertida elección de Limak para la reconstrucción del Spotify, el problema social con la Grada d’Animació que está intentando arreglar a última hora. Y luego, presentar un proyecto creíble que respire modernidad de verdad, no sólo en palabras. Difícil saber si el combo será suficiente para derrocar a un ‘animal político’ como Laporta, reforzado por el estado de salud de la primera plantilla. ¿Por qué cambiar, prescindir de Deco e incomodar a Flick si lo más importante en un club de fútbol funciona? A Víctor Font le espera una tarea de gigante.

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