OPINIÓN

Una Liga que sabe a Champions

Ancelotti crece desde la adversidad y sabe transmitírselo a sus jugadores para que nadie busque coartadas ante la amenazante sombra de la derrota.

Sergio Pérez
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Les aseguro que este título del artículo no es nada exagerado y me parece bastante justo y descriptivo del mérito adquirido por Ancelotti y sus hombres en una Liga para enmarcar. Cualquier otro entrenador del mundo que se hubiese visto privado en el arranque del curso del mejor portero de la Tierra (Courtois), de uno de los mejores centrales del mundo (Militao) y, por si fuera poco, añadir en esa lista de infortunios a su segundo central titular (Alaba se rompió en diciembre) y las bajas intermitentes por lesiones y sanciones de Bellingham, Vinicius, Tchouameni, Camavinga y Mendy, seguramente se hubiera aferrado a todo ello como una excusa de peso para justificar cualquier fracaso competitivo.

Pero Ancelotti es distinto a todos y por eso está en el Everest del Star System de los banquillos. Carlo crece desde la adversidad y sabe transmitírselo a sus jugadores para que nadie busque coartadas ante la amenazante sombra de la derrota. Aquí, el que juega está obligado a ser top en rendimiento y compromiso, se llame como se llame. Las Ligas también se ganan con los suplentes. Esta Liga es un monumento a la ejemplaridad. Grazie, Carlo.

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