Un aire primaveral en el Real Madrid
Hacía tiempo que el Bernabéu no recordaba a su equipo suelto, sin tensiones y agarrotamiento. Vinicius se impuso a Aramburu y por ahí se rompió el encuentro.
Tiendas y grandes almacenes anuncian que ha llegado la ropa de primavera y verano, aunque sorprenda el adelanto en este febrero de lluvia, viento y frío. En el Real Madrid también se atisba el cambio y parece que propone una versión menos encogida de su fútbol. Superó a la Real Sociedad con un juego airoso y decidido, en cierto modo imprevisto. Hacía tiempo que el Bernabéu no recordaba a su equipo suelto, sin tensiones y agarrotamiento. Que lo hiciera frente a un rival tan elogiado en las últimas semanas, añadió más mérito a su victoria. Que lo consiguiera sin la participación de Mbappé y Bellingham acredita todavía más la buena actuación.
Sin los dos grandes fichajes de las últimas temporadas, el Madrid funcionó con una autoridad inesperada. No bordó el fútbol y su defensa estuvo lejos de ser perfecta, pero la producción del equipo fue notable. Generó numerosas ocasiones de gol y las aprovechó en un aceptable porcentaje. Jugó con fluidez, la mayoría de sus jugadores mejoraron su rendimiento y todos se adaptaron sin problema al sistema que propuso Arbeloa: cuatro defensas, tres centrocampistas de despliegue, Güler liberado y dos delanteros de características muy diferentes.
Vinicius es distinto a Gonzalo. Diferente a todos, en realidad. En sus mejores temporadas no ha tenido rival para generar el caos en las defensas, pero no ha sido el caso en el último año y medio, donde su conflictivo carácter ha sido más noticioso que la brillantez de sus habilidades, que reaparecieron con todo su esplendor frente a la Real Sociedad. Su duelo con Aramburu definió el partido. Aramburu se ha convertido en un lateral de garantías. Es fuerte, rápido, tenaz, competitivo. Tiene alma defensiva. Digamos que es el clásico lateral de toda la vida, de los que duran años en sus equipos. Sin Mbappé en el campo, Vinicius funcionó como el principal referente de la delantera. Regresó a la época en la que Rodrygo le acompañaba y Bellingham alcanzaba el área desde posiciones más lejanas. La respuesta de Vinicius fue impecable. Se impuso a Aramburu y por ahí se rompió el encuentro.
Por medio, dos penaltis. Una ingenuidad del lateral vasco en el primero. Más que discutible el segundo, pero en la fotografía final del encuentro se podía apreciar a un jugador que disfrutó (Vinicius) y otro que sufrió (Aramburu). También se reflejó en el plano general de los dos equipos. El Madrid marcó cuatro goles, se colocó temporalmente al frente del campeonato, el equipo soltó amarras por una vez y la hinchada lo celebró. Casi todo novedoso, en fin.
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La victoria le llega al Madrid en vísperas de su partido contra el Benfica, con la sombra de Mourinho planeando después de la espectacular actuación de su equipo hace tres semanas. El Madrid se hundió aquella noche y este respiro le vendrá de perlas. Ha ganado ocho partidos consecutivos en la Liga, pero el éxito contra la Real Sociedad, que venía de una racha impresionante desde la contratación de Matarazzo, mejora las sensaciones. Después de su largo invierno, el Real Madrid tuvo un aspecto primaveral.
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