Sorloth fue la defensa del Atleti
Por abreviar, el delantero noruego fue la gran diferencia entre el equipo de Simeone y el Brujas. Hay dudas atrás.
Si el Atlético está en octavos de final, no lo fue por la defensa. La vieja tradición rojiblanca escenificó su actual estado de dudas ante un Brujas valiente y decidido, de una personalidad arrolladora. Nada camufla esta realidad, que le exigirá un propósito de enmienda evidente en próximas citas. Para clasificar se apoyó en el esfuerzo gigantesco de Giuliano, la artillería de Sorloth y en un aliado, no se puede afirmar que fuera insospechado al repasar su historial, como Mignolet. El Brujas jugó bien, hasta fácil por momentos, pero no posee el potencial individual del Atlético.
De alguna manera, el partido de Bélgica sirvió de vaticinio de lo que podía suceder en el Metropolitano. Ambos equipos tuvieron la capacidad de meter miedo al otro cuando pisaban el último tercio del campo. Al Atleti le pesó el pánico a la eliminación; al Brujas, su fobia a dar un paso atrás. Los de Leko llegaron bien por las bandas, con dos laterales muy largos y de buena técnica como Sabbe y Seys y la superioridad de Forbs ante Ruggeri, además de explotar su dominio futbolístico en la medular con un Vanaken por el que no pasan los años. En esa zona, el Atleti echó de menos la energía de Llorente como fórmula de compensación, a la que tuvo que acudir Simeone durante el transcurso del partido. Koke y Cardoso no se impusieron y el Brujas pudo mover con cierta comodidad el balón de un lado a otro y conectar su línea ofensiva a través de Tzolis.
El Brujas se desempeñó sin complejos y se adueñó de la escena durante muchos minutos, pero nunca fue capaz de controlar las transiciones rojiblancas ni el poderío de Sorloth. Se vio una actuación colosal del noruego, que fue más allá de su triplete goleador, ampliándose a su vehemencia en los duelos, trabajo en la presión y a sus buenas decisiones con la pelota.
Al equipo de Simeone le tocó sufrir y mucho, aunque acabó con buenas maneras. El declive físico y anímico del Brujas coincidió con ajustes del técnico argentino que ayudaron a la consistencia del Atleti. Desde los cambios, como la entrada de Lookman para refrescar el ataque, hasta la disposición táctica con esa línea de cinco se advirtió una mejoría progresiva del Atlético. Tuvo el empaque que tanto había echado en falta en el primer tiempo y resolvió por la tremenda con Sorloth disparado. Por abreviar, el delantero noruego fue la gran diferencia entre el Atlético y el Brujas. A Julián habrá que esperarle, si es que irrumpe, en escaparates superiores.
La dispersión de Ruggeri
El lateral italiano no se activa en el centro lateral y permite el remate de Vanaken fácil cuando tenía ventaja para atacar el balón. El milagro de Oblak evitó el gol.
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