No hay milagro en Cardona y Alonso
España ha trabajado en el skimo desde hace años, antes de que llegaran las campanadas olímpicas. Y Kilian Jornet fue el inspirador.
Pateo, porteo, descenso, transiciones que te ponen de los nervios, zig zag en los diamantes, tropiezos en los escalones... Emoción encapsulada en unos tres minutos. Un flashazo de los que gustan en el Comité Olímpico Internacional (y en los jóvenes a los que hay que enganchar al olimpismo). El skimo, que hoy ha descubierto España con el oro de Oriol Cardona y el bronce de Ana Alonso ha llegado para quedarse. No como el breaking de París o el lacrosse de Los Ángeles 2028. Afortunadamente, con España en la élite. “No es un milagro”, dice Bernat Clarella, presidente de la Federación Española de Montaña y Escalada (FEDME), que también produjo el primer campeón de la historia de los Juegos en escalada, Alberto Ginés, en Tokio 2020.
Ya en 1997, cuando todavía no sonaban las campanas olímpicas, se creó en Cataluña el primer centro de tecnificación... en el que destacaba un tal Kilian Jornet, el superhombre que ha inspirado (y ayudado) en estas medallas y que fue ocho veces campeón del mundo aunque en otras modalidades. En Sierra Nevada también se trabaja bien, al seleccionador Jordi Martín se lo intentó llevar Suiza y hay técnicos españoles en los equipos chino, canadiense o japonés. Es decir, aquí se controla de skimo. Por lo tanto, harían bien las instituciones en invertir en él porque no se necesitan costosas instalaciones como pistas de hielo, tubos de snowboard, trampolines o toboganes. Hay un nuevo nicho de medallas y es fértil. Habrá que regarlo, pero más y mejor a ser posible.
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