Mucho más macarras que Mourinho
Hasta que la UEFA no esclarezca lo que pasó entre Vinicius y Prestianni, la postura posterior del Benfica fue lamentable.
No fue el Benfica de hace 20 días, no fue tampoco el estadio Da Luz de entonces, centrado esta vez en defender al presunto agresor Prestianni y señalar al presunto agredido Vinicius. Nunca sabremos qué pasó entre ambos, no al menos hasta que la UEFA lo esclarezca, pero la postura posterior de los jugadores y de los aficionados del Benfica fue lamentable. También Mourinho, que se había mantenido templado, se excedió en la protesta por no mostrar la segunda amarilla al brasileño. Incluso pudiendo tener razón (Vini además se hubiera perdido la vuelta), las formas volvieron a perderle. No se sentará en la vuelta en el banquillo del Bernabéu.
La realidad es que el Benfica pensó más en la vuelta que en la ida. No fue el mismo equipo que se lanzó sin red a la yugular del Madrid en el último encuentro de la fase liga. Rafa Silva naufragó en el lugar de Sudakov, que le mejoró cuando le sustituyó ya muy tarde. Schjelderup hizo aguas y estuvo irreconocible. Prestianni y Otamendi tiraron de argentinidad mal entendida, como si ser canchero implicara ser un macarra. A la espera de saber si Prestianni insultó de manera racista a Vinicius, todos vimos con nuestros ojos el espectáculo posterior: lanzamiento de objetos, gestos de mono en la grada, actitudes antideportivas sobre el césped... Tendrán que tomar medidas urgentes desde UEFA. El bochorno fue palpable y se alentó desde la grada. Inadmisible.
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