Mourinhistas otra vez
Todos sabíamos que lo de Mourinho y el Barça era un romance escondido...
El fútbol siempre nos reserva un último baile y Jose Mourinho es, casi por definición, una discoteca entera, el mejor cuando suena la música y uno de los grandes cuando todo se apaga. No es casualidad que haya ganado mucho y perdido más, general de tantos ejércitos que con alguno te estampas contra la muralla. “Me sorprende que los mejores clubes del mundo estén dirigidos por entrenadores sin historia”, dijo en la previa de su reencuentro con el Real Madrid, años después de pegarle fuego a todo y pactar un hasta luego antes que un adiós. Cada uno, claro, lo interpretó como quiso.
Todos sabíamos que lo de Mourinho y el Barça era un romance escondido a la espera de reactivarse. No es casual que las encuestas lo señalasen como el gran favorito de la afición cuando Laporta decidió sustituir a Frank Rijkaard, que a veces se nos olvidan las cosas que deseamos y los veranos que vivimos. Guardiola fue la apuesta de un cuerdo y un loco; Mourinho, la obsesión de un establishment que nunca ha dejado de añorarlo, incluso cuando se sentaba en el banquillo rival o trotaba bajo los aspersores, desafiante. El miércoles, en Lisboa, algo de todo eso floreció ante la atónita mirada de quienes pensaban —porque se lo creen todo— que la historia del portugués y el Barça era como esos dibujos animados en los que un gato y un ratón se pasan el día jugando con dinamita.
Noticias relacionadas
“Hoy, mañana y siempre, con el Barça en el corazón”, dijo el joven Mourinho una vez, juramento que no debiera romperse por mucho que te sientas Magneto luchando contra el Profesor Xabier y sus X-Men. Nunca pesa tanto el odio como los buenos recuerdos y al culé se le habían olvidado las virtudes de Mourinho a fuerza de sufrirlo, el mismo entrenador que explicó al mundo la dificultad de ganar en el Santiago Bernabéu “por motivos deportivos, tienen a los mejores del mundo, pero también de los otros”. Hagan memoria, lo dijo. Y muchas más cosas que quisimos borrar de nuestras vidas hasta que lo vimos celebrar, bajo la lluvia, el cuarto gol frente a la ventana de Arbeloa.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí