La ilusión transformada en esperpento
El Betis se hizo pequeño ante el Atlético hasta encajar un correctivo que multiplica las dudas. El sueño de La Cartuja duró diez minutos.
El Betis soñó con una historia que no se pareció en nada a lo que ocurrió en La Cartuja. Desde el primer minuto hasta el último suspiro. Siempre lejos del Atlético. Sin saber cómo controlar el partido. Sin intentar siquiera remediarlo. Pellegrini trazó un plan que Simeone destruyó con un par de directrices certeras en su dibujo táctico. Pero en plena batalla, también quedó al desnudo la escasa capacidad de algunos jugadores por levantar la mano e imponer otro guion a la historia. Antony amagó con algo más mientras Ruggeri le devolvía cada acometida. Fornals trató de encontrar a Chimy hasta que lo hizo. Pero no era el nueve de unos cuartos de la Copa.
Al Betis nunca le bastó con lo que tuvo. No solo por su nueve ausente, sino también por las alargadas sombras de Isco o Amrabat. La distancia que Pellegrini quiere reducir respecto a los elegidos para la Champions parece un camino casi imposible. Quizás también falló su plan de juego. O tal vez no había ninguno posible con las bazas que tenía en su poder. Será un interrogante imposible de resolver. Pero el Betis se marcha de la Copa del Rey sintiéndose más pequeño, más corriente y más frágil. Desde su incapacidad por controlar el mando de Barrios hasta su ineficaz plan para frenar a Lookman. Solo el ambiente de La Cartuja estuvo al nivel de las exigencias del encuentro. El Betis mira a la Liga y a Europa. También lo hace, lógicamente, al ansiado regreso de Isco.
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