Opinión

La historia pasa página: el presente es Alcaraz

Era un partido único. El mejor del mundo contra el mejor de la historia. Carlos Alcaraz contra Novak Djokovic. Los dos buscaban otro hito en su leyenda.

Edgar Su
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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Era un partido único. El mejor del mundo contra el mejor de la historia. Carlos Alcaraz contra Novak Djokovic. Los dos buscaban otro hito en su leyenda. El español tenía a tiro el Career Slam, completar la colección de grandes en años diferentes. Nadie lo había logrado antes tan joven como él: 22 años y 272 días. El serbio perseguía su 25º Grand Slam: ya era el líder en el circuito masculino, le faltaba desempatar con Margaret Court en el histórico individual. Carlitos nunca había ganado el Open de Australia, era el único grande que no brillaba en su palmarés. Nole tenía diez en la buchaca, es el monarca absoluto de Melbourne. Era un duelo de generaciones. Los últimos coletazos del más grande o la culminación del cambio de ciclo.

El español ya había tumbado al serbio en dos finales del Slam: en Wimbledon 2023 y 2024. Pero Novak ha sido el tenista que más ha hecho llorar a Carlos, en especial en aquella final olímpica de París 2024. Había cuentas pendientes. Ambos tenían, y tienen, el cariño de la grada. Al murciano le quiere todo el mundo. Al belgradense le ha costado conquistar el amor de la afición. Siempre fue el verso discordante del idílico Big Three, pero ya nadie duda de su aura. “Si no gana Alcaraz, mejor que sea Djokovic”, he escuchado a mi alrededor en estos dos días.

La juventud jugaba, en teoría, a favor del número uno, pero la experiencia también decanta partidos, como demostró Novak en la semifinal ante Jannik Sinner, que volcó de su lado sin dominar ninguna de las estadísticas. Alcaraz llegaba con cuatro horas más de esfuerzo en sus piernas, Djokovic había concentrado más descanso por la retirada de dos rivales. Era una oportunidad de oro para Nole. Quizá irrepetible. No pudo aprovecharla.

Djokovic sacó el colmillo en el primer set con un inapelable 6-2. Quien tuvo, retuvo, pero la historia ha pasado página. Carlitos devolvió el golpe en la siguiente manga con la misma suficiencia y encarriló la final, no sin sufrimiento, para atar su primer Open de Australia, su séptimo Grand Slam y el Career Slam. El fenómeno de El Palmar se convierte así en el noveno integrante de un selecto club donde ya figuraban Fred Perry, Don Budge, Rod Laver, Roy Emerson, Andre Agassi, Roger Federer, Rafael Nadal y el propio Novak Djokovic. El español sucede al serbio en este ilustre listado. ¡Bienvenidos a la era Alcaraz!

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