Frankfurt y los Dunkin Kubala
El Eintracht vuelve a cruzarse en nuestro camino pero en unas circunstancias menos dramáticas, algo que sin duda es preocupante.
Hay nombres que se te quedan grabados desde la primera vez que los escuchas. Mi primer trauma infantil está asociado a dos: Frankfurt y Katalinski. En esa ciudad alemana, España disputó el desempate para la clasificación del Mundial 74, que nos arrebató el central yugoslavo tras batir a Iríbar. Ya se había hecho el sorteo, nos tocaría abrir el mundial contra la campeona de México 70, la deslumbrante Brasil. No se hablaba de otra cosa en el colegio. En los cromos de los chicles Dunkin Kubala, el seleccionador nos daba consejos técnicos sobre cómo golpear el balón. Recuerdo nítidamente los anuncios televisivos del Barrabás, la revista satírica del deporte, en los días previos. Esa derrota me hizo más hincha de la selección que el gol de Iniesta en Sudáfrica. Lo mismo me pasaría esos años con los habituales traspiés del Barça. Será cosa de ser de Pontevedra, que ya venimos de serie habituados a llorar en Pasarón.
Noticias relacionadas
Frankfurt vuelve a cruzarse en nuestro camino pero en unas circunstancias menos dramáticas, algo que sin duda es preocupante. Aunque la Liga sigue siendo lo único importante (y más tras el favor del filial del Pontevedra en el Bernabéu hace dos días) es necesario cuadrar el presupuesto, y eso pasa por avanzar hasta donde podamos en la Champions. Los alemanes también se la juegan esta noche. Lástima que ya no haya un mísero Dunkin Kubala que llevarse a la boca.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí