En busca de la hélice perdida
Si las fuerzas que perdemos en quejarnos del arbitraje las utilizásemos en agarrar por la pechera a los nuestros para darles un meneo, mejor nos iría.
Al alabado ADN del Barça le falta una hélice. Como saben, y si no se lo digo yo, el ácido desoxirribonucleico se construye con dos hélices que suben como si fueran una escalera de caracol. A la del Barça le faltaría el pasamanos para alcanzar la perfección. Es la hélice de la mala hostia, que en algún momento perdimos en nuestra evolución. Así tendríamos un asidero para evitar despeñarnos, como el otro día en el Metropolitano. Si las fuerzas que perdemos en quejarnos del arbitraje las utilizásemos en agarrar por la pechera a los nuestros para darles un meneo, mejor nos iría. Es de esperar que Hansi Flick lo haga esta noche antes de salir a Montilivi, como aquellos golpes en el pecho que Aimar le daba a los suyos antes de salir a Las Gaunas. Así sobrevivió el Logroñés algunos años en Primera. Claro que con eso solo no llega, pero de lo otro, de talento, mal no andamos. Solo nos falta recuperar el nervio.
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Cuando el once azulgrana salga a jugar deberían enseñarle en la pizarra la clasificación. “Si ganamos, nos ponemos de líderes”, les podría decir Flick mientras les hunde el pecho a cada uno con una palmada antes de salir del vestuario. Si no reaccionan, no hay nada que hacer con nuestro ADN de horchata. Pero si respiran como búfalos, si escarban con los cuartos delanteros sobre la pradera, aún hay opciones de conseguirlo todo, empezando por repetir el título de Liga.
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