SEVILLA 1-ATHLETIC 1

Empate que no contenta a nadie

El Athletic solventó la caraja inicial con una gran segunda parte

Coordinador en la delegación de País Vasco de Diario AS desde 2017. En 2008 entró en Diario AS como redactor de polideportivo y desde entonces es su casa. Le gusta tocar todos los palos, pero ahora está más centrado en realizar las crónicas del Athletic y el Bilbao Basket. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto.
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El Sánchez Pizjuán era un campo en ebullición. Tras el incendio días atrás por el mal juego y la destitución de Lopetegui en diferido, el Sevilla trataba de devolver las aguas a su cauce con el brazo fuerte de Sampaoli, un cuerpo rebosante de músculo con aire de correcaminos por el área técnica. El técnico argentino mostró pinceladas en el partido, pero su intervencionismo fue menor que el protagonismo del Athletic. Este escribió casi todos los renglones: su caraja inicial por la banda izquierda permitió montar la emboscada a Montiel y el Papu en el dos para dos y Sancet y Dani García no persiguieron a Óliver, que marcó con cierta fortuna. ¡Cuántos desajustes defensivos!

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Lo del arbitraje, mejor ni hablar. Patada a Williams al despejar el portero, falta de Iñaki por poner en medio la rodilla. Penalti a Berenguer claro y se revisa el fuera de juego previo inexistente pero convertido en real. Bien, Gil Manzano, sigan, sigan. Tras la pésima activación inicial, en la segunda parte arregló los desperfectos el cuadro rojiblanco. Pero otra vez salió a relucir la peor cara en ataque, la de la falta de colmillo en el área rival. El Sevilla quedó reducido a acciones individuales aisladas. Los cambios les vinieron bien a los rojiblancos, crecieron a partir de ellos y mostraron las ideas claras de costumbre. Herrera tuvo juego, Vesga metió un golazo, Morcillo ideó un pase colosal y Raúl actuó de mediapunta. Desde la posesión generaron oportunidades de gol. El equipo cogió ritmo y se vio ganador.

Si lo malo llegó de inicio, volvieron las tinieblas al final, una empanada XXL. Un cúmulo de despropósitos puso al cuadro nervionense en la pista del triunfo. Herrera anduvo pillo para abortar el 2-1 justo antes de que Lamela pisara la línea de área. Se sacrificó Ander, que no podrá estar ante el Atlético por la expulsión. Simón protagonizó dos paradones y tuvo un terrible fallo en un pase cerca del final. La sensación en Bilbao fue hasta de alivio, cuando en la segunda parte el empate parecía una miseria. El empate no saca de pobre al Sevilla y lleva una carga agridulce en el caso de los leones.

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