Opinión

El Madrid desafía a la lógica

Si existe una vida más, y el equipo blanco está en el lío, hay que confiar en la ilógica. Este jueves disparará una nueva bala ante el Olympiacos en el cuarto partido de la serie.

SERGIO PEREZ
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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El baloncesto es un deporte que, por su idiosincrasia, casi siempre ofrece una oportunidad más. Una nueva vida. Una bola extra. Una bala en la recámara. Suele quedar la opción de acceder al play in, o de entrar en el playoff, o de forzar un cuarto o un quinto partido... Hasta el séptimo en la NBA. Forma parte de su ADN, y a ello se agarra hasta el último respiro. Por disparatado que a veces parezca.

El Real Madrid se enfrentaba este martes a su segundo match-ball real de esta Euroliga, tras el salvado ante el Bayern: si perdía en casa ante el Olympiacos, adiós a Europa. El ‘casi siempre’ amenazaba con echar el telón. Los precedentes no eran muy halagüeños. El Madrid había perdido sus cuatro duelos del presente curso ante el equipo heleno: los dos de la liga regular y los dos primeros de cuartos. La diferencia entre el primer y el octavo clasificado de la primera fase no era un capricho de la tabla. Es la diferencia de verdad. Y la historia lo corrobora: nunca se ha derribado ese muro en esta competición.

Pero si alguien es capaz de desafiar a esa lógica, ese es el Real Madrid. Sin forofismos. El único que ha volteado un 2-0 (en su caso, un 0-2) en este torneo ha sido el equipo merengue: lo hizo en 2023, ante el Partizán, y acabó levantando el trofeo en Kaunas. La Undécima. Una sola excepción en 31 supuestos. Así que si existe una vida más, y el Madrid está en el lío, hay que confiar en la ilógica. Este jueves disparará esa nueva bala en el cuarto de la serie, otra vez en el Movistar Arena, imprescindible para viajar de nuevo a Atenas y encarar un imposible: ningún equipo con factor cancha cedió nunca su ventaja 2-0.

En idéntica situación llegaba el París a este tercer partido, que perdió en la prórroga ante el Fenerbahçe, el primer clasificado para la Final Four de Abu Dabi. Y en la misma situación afronta este miércoles el Barça su choque frente al Mónaco. Otro reto inalcanzable. Pero en el baloncesto siempre hay una bola extra. O casi siempre.

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