El imprevisible amigo de la última copa
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El Real Madrid aparece en la vida de los barcelonistas como ese amigo (quien dice amigo, dice conocido o medio saludado) que llega al bar justo cuando estás pagando y tienes la firme convicción de irte a casa, pero que te lía para tomarte la última. A partir de ahí, la cosa puede salir o muy bien o muy mal. La lógica marca que desde el punto de vista barcelonista enfrentarse ahora mismo al equipo de Ancelotti después de haber caído eliminado de Europa por cuarta vez en un año y perder a continuación en Almería pinta a noche que puede acabar mal. Que lo más sensato sería ignorar a ese semi-amigo con el que tienes negocios comunes en Europa (la Superliga, por ejemplo) y con el que compartes el odio a un tipo que os cae mal a los dos (Javier Tebas) renunciar a esa copa y tirar para casa.
Pero resulta que a veces, esas noches de depresión solitaria en la barra de un bar sólo las puede animar alguien como el Madrid. Sabido es que el Barcelona está ahora en un proceso de dudas, duelo y de no querer ver a nadie, pero si hay alguien con capacidad para animar a un culé, ese es el equipo merengue. Además, normalmente, cuando se ha salido con este compañero de guerrillas por ahí, el balance de la noche ha sido placentero. Para muestra, miren lo que pasó en Arabia Saudita. Y eso que ahí no había bares. Imaginen en Madrid.