Opinión

El espíritu de A Pallota

“Fortes, Cruyff me copió el sistema. Empezó a jugar con tres defensas en el Dream Team cuando yo ya lo había inventado más de 20 años atrás”, me dijo Cándido en los campos de entrenamiento de A Xunqueira.

Pablo Miranzo
Actualizado a

Cándido era el dueño de A Pallota, una taberna situada a la entrada del fondo norte de Pasarón (el sancta sanctorum del granatismo) y que fundó un equipo que nunca pasó de la tercera regional. Por supuesto era también el entrenador. Un mito sagrado del fútbol modesto pontevedrés, el primero que creó un equipo femenino en la provincia cuando las chicas solo jugaban en pololos al brilé y al pañuelo en la playa. Un día, hace unos años, me dijo en los campos de entrenamiento de A Xunqueira: “Fortes, Cruyff me copió el sistema. Empezó a jugar con tres defensas en el Dream Team cuando yo ya lo había inventado más de 20 años atrás”. Un puto genio. En honor a él, mis primeras columnas en el Diario de Pontevedra las bauticé como Crónicas desde A Pallota.

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Algo me debió contagiar Cándido, porque estoy seguro de que desde que hace dos de semanas le pedí en estas páginas del As a Lamine Yamal que jugase más por el centro y no solo enjaulado en la banda, el muchacho de los brackets de oro (que diría Juan Marsé) ha empezado a hacerme caso. En Elche lo vi claro, como Cándido con el Barça. Viene de fuera a dentro para marcar y hacer marcar, la pide y la da, el toco y me voy de A Pallota de toda la vida en campos de tierra. Rinus Michel también copió a Cándido. Ya solo queda que el Barça copie el espíritu de A Pallota y nunca cambie sus colores. Pero eso parece una guerra perdida.

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