Tribuna

El crecimiento del fútbol femenino bajo la dirección de Gianni Infantino

El fútbol femenino se encuentra en un momento crucial, ha tomado impulso, ha ganado credibilidad comercial y alcance mundial.

Raúl Caro
Actualizado a

Cuando llevas más de veinte años en el deporte femenino, aprendes a reconocer las palabras vacías. Has sido testigo de decisiones tomadas más por las apariencias que por intenciones reales. Desarrollas un sexto sentido a la hora de reconocer a los que actúan desde el convencimiento y a los que simplemente responden ante la presión.

Antes de incorporarme a la FIFA, mantuve una conversación honesta y directa con el presidente, Gianni Infantino. Le dije: “Necesitamos acelerar el cambio, y tengo ideas muy claras que podrían diferir de las suyas”. Su respuesta fue concisa y sincera: “Quiero escuchar opiniones distintas a las mías y ser un buen compañero de equipo. Creo que podemos impulsar el fútbol femenino hasta multiplicar su desarrollo por diez".

Ese intercambio sentó las bases de lo que estaba por venir. No asumí el cargo para apostar por lo conocido. Ni en mi caso ni el de los demás. El fútbol femenino se encuentra en un momento crucial. Ha tomado impulso. Ha ganado credibilidad comercial y alcance mundial. Pero sigue habiendo lagunas que requieren atención inmediata, disciplina y voluntad para pensar de forma diferente.

Tras un año en el cargo, he sido testigo directo del compromiso de Gianni con impulsar el fútbol femenino y reforzar el papel que desempeñan las mujeres a la hora de darle forma. Hace poco, se crearon cinco nuevas comisiones que abarcan cada estamento de este deporte: en ellas, defensores del fútbol femenino internacional y expertos técnicos comparten sus experiencias, desafían las convenciones y mejoran los estándares de calidad en todo el planeta. Esas bases son importantes. Señalan que estamos ante algo permanente, no una mera tendencia pasajera.

Bajo su liderazgo, las inversiones han pasado de las palabras a los hechos. Los premios en metálico del Mundial femenino han aumentado de forma notable y señalan una tendencia clara hacia el crecimiento sostenido. Salarios más equitativos, estándares reforzados y una mejora de los servicios han cambiado para bien la vida de nuestras jugadoras. Los ambiciosos objetivos comerciales de la Copa Mundial Femenina de la FIFA han permitido convertirla en una cita multimillonaria cuyos beneficios redundan directamente en el fútbol femenino mundial. Pero la ambición por sí sola no basta. Hay que pasar a la acción.

Hemos hablado largo y tendido sobre cómo reducir la brecha competitiva entre las distintas regiones, ampliar la cobertura mediática y alcanzar una mayor equidad comercial. Los acuerdos de retransmisión están en alza. Se apoya cada vez más a las mujeres en ámbitos como el arbitraje, la dirección técnica o la administración. El desarrollo estructural suele ser sutil, pero sus resultados son reales y se multiplican con el tiempo.

Gianni ha defendido la ampliación de los torneos, la creación de nuevas competiciones mundiales y el fomento de estructuras de acceso a la élite más inclusivas. La expansión siempre genera oportunidades, pero hemos dejado claro que el crecimiento tiene que venir de la mano de una mayor calidad. Hemos abordado la acuciante necesidad de contar con más mujeres en los puestos de liderazgo, y este diálogo se ha traducido en acciones concretas.

Impulsar el cambio no es una maniobra mediática. Requiere de una serie de decisiones estratégicas capaces de arrojar resultados reales. En ese sentido, admiro a Gianni por su capacidad de abordar esas decisiones en lugar de evitarlas.

Por otro lado, el fútbol femenino no puede ni debe depender de la voluntad de una sola figura, sino que pertenece a las federaciones miembro, a las ligas, a los clubes, a los entrenadores y jugadores, a los socios y a los aficionados. Que nos pertenezca a todos es fundamental. El desarrollo se acelera cuando todos nos movemos al unísono. No cabe duda que queda mucho por hacer. Para mí, luchar por conseguirlo no es opcional. Es imprescindible.

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En la actualidad, el fútbol femenino está en su mejor momento. Tiene más recursos y relevancia en el ámbito mundial que hace una década. Pero esto no se ha logrado de casualidad, sino a base de defenderlo desde cada estamento, sobre todo el más alto. Unidos y con el compromiso de nuestros líderes, podemos impulsar un crecimiento sin precedentes de este deporte. Es más, podemos transformarlo por completo.

Jill Ellis es Directora General de Fútbol de la FIFA

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