OPINIÓN

El Barça reventó al Madrid en Yeda

Lo de la primera parte, con el añadido del 1-5 de Raphinha al inicio de la segunda, se había visto muy pocas veces en un Clásico.

Pedro Nunes
Redactor Jefe
Redactor jefe de AS. Fue colaborador en AS (2000-04) y, después de pasar por Málaga Hoy, regresó como jefe de Sección en Málaga. Delegado de Andalucía entre 2009 y 2012, colaboró en la integración digital-papel de AS en Madrid. Cubre la información del Barça y la Selección de baloncesto. Tres Juegos Olímpicos. Colaborador de SER, Canal Sur y Gol.
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El Barça reventó al Madrid en Yeda. Lo de la primera parte, con el añadido del 1-5 de Raphinha al inicio de la segunda, se había visto muy pocas veces en un Clásico. La cosa iba para algo histórico hasta que Szczesny metió la pata (derecha), pero hasta eso le salió bien al Barça, que se hizo un entrenamiento de media hora con diez jugadores, por si vienen mal dadas en algún partido grande de la Champions. Flick, el sargento del tiempo que creció en los bosques de Mückenloch, le ha dado la vuelta como un calcetín a un equipo que juega con una energía admirable. Tal vez ese fútbol total de Holanda, del que tanto nos hablaron de pequeños, tenía que ver con esto. Flick le ha dado al F5 y lo ha puesto en technicolor.

El Barça, culturalmente asociado al toque los últimos 30 años, ha mutado en un equipo vibrante, de flashazos. Koundé, Lewandowski y Lamine fabricaron el empate en una jugada preciosa. Raphinha apareció como un rayo para cabecear una diagonal del francés, el 1-3, que recordó a aquellas que hicieron memorables Koeman y Stoichkov. Un equipo hambriento, que se ha quitado miedos y complejos y al que Flick ha sabido, sacar, individualmente, lo mejor. Raphinha, que era una inversión discutible y al que no había manera de encontrarle una posición ideal, es un prodigio. Balde vuelve a ser un cohete. Y en el centro del campo, Casadó barre y tira la basura, Pedri reparte caramelos; y Gavi ya da signos de estar de vuelta: fue decisivo contra el Athletic y ayer le sacó los colores a Camavinga en la acción de un penalti que, increíblemente, no vio a la primera Gil Manzano. Lo de Lamine, sencillamente, es de otro planeta. El giro de tobillo en el 1-1 sólo está al alcance de los elegidos. El Barça volvió a hacerse muy grande en Arabia.

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