Dos semanas en el resort de Valdebebas...
Empiezo a pensar que estos días rodeados de lujos no son buenos, si queremos alimentar el hambre. Deben sudar y hacer una minipretemporada para llegar a tope ante el Benfica. Pero libraron ayer y hoy. Mal empezamos...
En este Madrid de mi alma ha pasado de todo en una temporada que discurre sobre aguas turbulentas. Llevamos dos entrenadores, dos preparadores físicos (Antonio Pintus ha tomado el relevo de Ismael Camenforte), un fichaje instalado en la enfermería (Trent), otros dos en la ruidosa diana del Bernabéu (Huijsen y Mastantuono), un capitán que extrañamente lleva desde Albacete sin rascar un solo minuto (Carvajal), otro que juega donde no le gusta (Valverde), un tercer capitán en el ojo del huracán del Tendido del 7 de Chamartín (Vinicius), dos centrocampistas echando horas extras en la zaga (Tchouameni y Camavinga), dos competiciones perdidas con solo cuatro días de margen...
Todo eso le ha pasado al Madrid y, sin embargo, sigo sin perder la fe en el desenlace final de un proyecto que muchos dan por finiquitado. Ya sé que los inputs, como dicen los modernos, desalientan cualquier atisbo de optimismo. El equipo juega poco, salvo excepciones honrosas (Villarreal, Mónaco...) y es incapaz de estar presionando con intensidad durante los noventa minutos. Pero para eso ha llegado Pintus. El no estar en la Copa permite que en estas dos semanas vayan a estar metidos en el resort de Valdebebas, rodeados de tantos lujos que empiezo a pensar que eso no es bueno si queremos alimentar el hambre de un vestuario con pocos líderes. Que suden y hagan una minipretemporada para llegar a tope ante el Benfica. Pero libraron ayer y hoy. Mal empezamos...
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