Opinión

¿Dónde está la neutralidad?

El ucraniano Heraskevych ha sido expulsado de los Juegos por exhibir un casco con fotos de deportistas muertos en la invasión de Rusia. El TAS lo confirma.

ANDREA SOLERO
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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Cuando Andrés Iniesta marcó el gol de su vida en la final del Mundial, mostró una camiseta interior con la leyenda: “Dani Jarque, siempre con nosotros”. Era el mismo mensaje, pero con distinto protagonista, Antonio Puerta, que mostró Sergio Ramos cuando levantó el trofeo. ¿Aquellos fueron mensajes políticos? ¿O religiosos? ¿O raciales? No hace falta irse tan lejos, ni siquiera salir de los Juegos Olímpicos. El pasado martes, Maxim Naumov enseñó una foto de sus padres, fallecidos en un accidente, al concluir su participación. Vladyslav Heraskevych ha sido expulsado de Milán-Cortina ( y la apelación rechazada por el TAS) por negarse a cambiar el casco donde exhibía fotografías de compañeros deportistas muertos durante la invasión de Rusia a Ucrania, por una violación del artículo 50 de la Carta Olímpica que regula ‘publicidad, manifestaciones y propaganda’. ¿De verdad hay tanta diferencia con Naumov?

Se puede entender, hasta cierto punto, la prohibición del COI de declaraciones políticas, para no convertir los Juegos en una ONU deportiva con los 130 conflictos bélicos que golpean al mundo. Pero hay un dicho que señala que cuando te declaras neutral ante la injusticia, ya te posicionas a favor de ella. La frase procede de Elie Wiesel, superviviente del Holocausto: “La neutralidad ayuda al opresor, nunca a la víctima”. En el caso de Heraskevych, ni siquiera había una alusión directa al agresor. ¿Dónde está la línea roja? El COI ha perdido una oportunidad para mostrar una sensibilidad que tampoco tuvo, por ejemplo, con Gaza. Su explicación para no apartar a Israel fue que los deportistas no deben pagar las consecuencias de las acciones de sus gobiernos, cosa que sí sucedió con Rusia, en un ejercicio de doble lenguaje. Hoy, paradójicamente, quien sí ha sido vetado es una de las víctimas. Su pecado: querer recordarlas. ¿Dónde está la neutralidad?

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