De Ramos a Pau Torres, de Silva a Sarabia...
Con esta España de Luis Enrique sufrimos más que disfrutamos. Hemos aprendido a vivir incómodos, definitivamente. Nos consuela saber que el método, por increíble que parezca, funciona.
Con esta España de Luis Enrique sufrimos más que disfrutamos. Hemos aprendido a vivir incómodos, definitivamente. Nos consuela saber que el método, por increíble que parezca, funciona. De los últimos 25 partidos La Roja ha perdido dos. Mismos registros que la todopoderosa Francia.
En Suiza volvió la extraña ecuación de siempre: juego mejorable, resultado notable. A España es difícil ganarla y quizá esa sea la mejor noticia. No ha alcanzado su cénit como selección y sin embargo ha jugado unas semifinales de Eurocopa y una final de Nations League. El Mundial será la partida definitiva para saber si Luis Enrique efectivamente lleva cartas o va de farol.
También es destacable que algunos jugadores alejados del rol de estrellas cada vez tiren más del carro: Pau Torres estuvo inconmensurable, Sarabia es el máximo goleador español desde la Euro, Gavi lidera ante la ausencia de Pedri.... Nadie pensaba en ellos como referentes, pero así es este equipo: maravillosamente imperfecto. Más que nunca, hay que quererlo.