Opinión

El flequillo de Gerard Martín

Angel Martinez
Actualizado a

La Copa mató mucha hambre en el Barça de entreguerras, ese periodo interminable que fue de 1960 a 1990, ya con Cruyff de entrenador. En esos 30 años, el Barça solo ganó tres Ligas. El torneo decano nos permitió sobrevivir en medio de la hambruna y estrenar con la Recopa nuestro palmarés europeo. La final de Basilea en el 79 ante el Fortuna de Dusseldorf, aquel 4-3 en la prórroga, ha sido una de las mejores de la historia. De las memeces supinas que ha cometido la UEFA ninguna como cargarse la mítica Copa de los campeones de Copa. De ahí el prefijo Re. La Conference parece un mal sucedáneo de un torneo de verano, y que nadie se ofenda.

A la Copa le debemos la mítica final de las botellas en el Bernabéu en 1968 (estábamos tan mal que el único gol lo marcó el Madrid en propia meta), el maravilloso vuelo del Pichón Alonso para batir a Miguel Ángel en el último segundo de la final de La Romareda en el 83, y sobre todo, la victoria del 90 en el Luis Casanova que salvó la cabeza de Cruyff en vísperas de crear el Dream Team. Todas contra el Real Madrid. Como para no querer este maravilloso torneo.

Es imposible no sufrir cuando algo se desea tanto. Si el Madrid cayó en Albacete, el Barça sintió el frío filo de la guillotina. El flequillo de Gerard Martín para salvar el empate y la prórroga puede que sea la foto de esta Copa, como aquel gol agónico de Marcos Alonso en Zaragoza.

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