LA OPINIÓN

Chus Mateo se gana el ‘cum laude’ en una final bestial

El técnico recibía la gigantesca herencia de Laso y ha sabido escalar esa montaña tan difícil logrando que su Madrid juegue como los ángeles.

Daniel Pérez
Subdirector de Diario AS
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Otra vez. El Madrid, campeón. Empieza a dejar de ser noticia en un equipo de leyenda que compite con una fiereza y un hambre que solo se explican por la exigencia de este escudo y por la sabia mano de Chus Mateo. Un técnico que recibía la gigantesca herencia de Pablo Laso y que ha sabido escalar esa montaña tan difícil de superar consiguiendo que su Madrid juegue como los ángeles y que lea las situaciones de partido con inteligencia y eficacia. Atreverse a jugarse prácticamente casi todo el partido con el mismo quinteto demuestra personalidad y mano firme.

Lógico. Campazzo, el MVP, le da una agresividad y calidad al equipo inigualables. La conexión francesa Poirier-Yabusele también presentó su candidatura a los Oscar de esta Copa. El center estuvo colosal en una recta final del partido donde acabó con Vesely y Hernangómez. La tortuga Deck estuvo deslumbrante en defensa y en ataque y, para completar el puzle, Musa fue definitivo con sus penetraciones y su muñeca de seda. El Madrid ya ha ganado dos títulos en lo que va de temporada y aspira al pleno y al póquer soñado con la Liga ACB y la Euroliga. No le veo rival que pueda frenarles. Juegan como una familia y son los mejores. En el deporte de elite la convicción, el compromiso y la fiabilidad son fundamentales. Este Madrid tiene todo eso. ¡CAMPEONES!

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