Arbeloa desnuda a Guardiola
Ojo a la labor táctica del entrenador blanco. Le dio un repaso desde la pizarra a Pep en el Bernabéu y repitió faena en el Etihad.
Somos su pepsadilla. El día del sorteo de octavos celebré que nos emparejasen, como todos los años, con el City de Guardiola. Lo dije en la SER y lo escribí en AS: “El Madrid es la pepsadilla de Guardiola”. Un juego de palabras que para muchos era temerario, pero eso le pasa a los hombres de poca fe y al personal que no termina de entender una máxima irrefutable: cuando suena el himno de la Champions y juega el Real Madrid, toca ponerse en pie y rendir pleitesía al rey de reyes. Esta competición es para este club como estar en el jacuzzi en un resort de lujo. Nos sentimos como Cenicienta cuando se pone el zapato de cristal. La Copa de Europa se amolda a la camiseta blanca como si fuese su segunda piel. Por eso, que el Madrid le haya endosado un 5-1 de parcial al City no debe sorprender a nadie. Los hemos tumbado en cuatro de las últimas cinco eliminatorias. Les tenemos comida la moral. Y ojo a la labor táctica de Álvaro Arbeloa. Le dio un repaso desde la pizarra a Guardiola en el Bernabéu y repitió faena en el Etihad. Ha manejado los tiempos a la perfección. En la ida supo convertir en indetectable a Valverde y en Mánchester logró que Vinicius convirtiese el Etihad en el jardín de su casa. Arbeloa se ha matriculado en el Oxford del fútbol europeo tras dejar en la cuneta al súper valorado estratega de Santpedor y al mismísimo Mourinho. Y encima dando galones a los canteranos. El espartano va muy en serio...
En el corazón de la Decimoquinta. El Real Madrid decidió emitir en la víspera de la batalla del Etihad el documental en el que se visualizan las claves de aquella 15 conquistada, de la sabia mano de Carlo Ancelotti, eliminando a rivales como el propio City, en cuartos, o el Bayern, en semifinales. La clave es comprobar cómo Toni Kroos o Carvajal exponen al grupo los problemas tácticos que estaban teniendo para salir de la presión de la tropa de Guardiola o en el descanso de la final de Wembley ante el Borussia Dortmund. Ancelotti, un genio donde los haya, les deja que interactúen con el resto de sus compañeros y que de esa tormenta de ideas se busquen soluciones. Carletto, firme y enérgico, toma la palabra acto seguido y da tres directrices que el equipo cumplió a rajatabla hasta levantar la soñada Orejona. Esa complicidad entre los jefes del vestuario y el entrenador explica muchas cosas. Y todas buenas. También me encanta cuando Rüdiger habla con Bellingham y con Modric y les cuenta cómo alucinó, siendo jugador del Chelsea, cuando en 2022 levantó el Madrid un 0-3 de los blues en el Bernabéu. “Llegó el gol de Rodrygo y entramos en shock. No entendíamos nada”. El bueno de Kovacic se lo resumió en el vestuario, tras la dura derrota, en cuatro palabras: “Esto es el Madrid...”.
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A por el Bayern. En este contexto festivo conviene analizar el camino recorrido y el que queda por recorrer. En aquella 15 nos cargamos al City de Guardiola y en semifinales al Bayern de Tuchel, con aquellos dos goles orgásmicos de Joselu a Neuer. El destino y el capricho de los bombos, más o menos teledirigidos, ha querido que de nuevo y tras tumbar a los citizens nos toque medirnos al poderoso Bayern, que esta temporada es el gran favorito al título junto al PSG, actual campeón. ¿No he nombrado al Madrid entre los favoritos? Pido perdón por mi osadía. Este equipo mitológico siempre es firme aspirante al título, con Cristiano y sin Cristiano, con Ramos y sin Ramos, con Kroos y sin Kroos, con Benzema y sin Benzema... Pasan las estrellas, pero el peso de este escudo y esta camiseta pueden con todo. El Bayern estará pensando que hubiese preferido jugar en el Etihad y no en el Bernabéu, el escenario mágico en el que protegemos la Capilla Sixtina del fútbol con 15 maravillosas Orejonas...
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