Ahora, Oyarzabal, ahora
Nunca olvidaré aquellos goles de Satrústegui y Zamora, ídolos de la Real campeona...
Algunos todavía recordamos aquel 25 de marzo de 1981. Este 2026 hará 45 años. Fue el día de la liberación de Quini, el futbolista secuestrado. Esa misma noche sus compañeros y amigos de la Selección le dedicaron un sonadísimo triunfo en el viejo Wembley contra Inglaterra. Era la primera vez que España ganaba allí. Nunca olvidaré aquellos goles de Satrústegui y Zamora, ídolos de la Real Sociedad campeona de Liga, ni su celebración de otro tiempo, honesta, de currante, brazo en alto los dos Jesús Mari.
¿Por qué recordamos un gol? Pregunta de perogrullo, que tiene nombre de central argentino, pero… ¿Por qué aquellos dos goles y no otros? Quizá porque la victoria celebraba también al Brujo Quini, rehén de un episodio que conmocionó al país y al que hoy podemos mirar despejando la ecuación Humor=Tragedia+tiempo viendo la serie Por Cien millones. Era un amistoso, no había títulos ni clasificaciones en juego, sirvió para borrar muchos complejos de nuestros futbolistas en Europa. Nada más. Fue un triunfo del día a día. Pero con Quini liberado, apenas un mes después del 23-F. En la nómina de goles injustamente olvidados el número uno corresponde, desengañémonos, al gol de la victoria de la Eurocopa de 2024 en Alemania. El tanto de Oyarzabal, cuando la final Inglaterra-España pedía prórroga, no ha calado como otros. Mea culpa, esta columna es lo menos que puedo hacer para reivindicar aquel gol y a su autor, mi delantero fijo para el Mundial.
Noticias relacionadas
Jugadores como Oyarzabal nos recuerdan que el fútbol, aparte de negocio y discusión, es talento diario de 9 a 5. Por eso he decidido que no me quiero olvidar nunca de los dos goles de Mikel Oyarzabal al Celta del último partido, un domingo cualquiera de invierno. Un día más en la oficina del héroe cotidiano que te hace valorar el día a día. Y los recordaré porque Oyarzabal, el futbolista que no se da importancia, normaliza tanto las cosas sensacionales que me hace sentir que el fútbol sigue siendo el lujo diario que nos ayuda a tirar para adelante. Secuestrados por la frustración de lo que no acaba de llegar, el aquí y ahora se llama Oyarzabal.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí