Rubén Pérez: “Lloré cuando gané al Granada con el Leganés, estaba mandando a Segunda a mi club”
Ahora en Grecia, el pivote jugó cinco temporadas con el Leganés. Las dos primeras, cedido por el Granada y sin cláusula del miedo. Aquel triunfo que recuerda mandó al club al que pertenecía al pozo.
Rubén Pérez (Écija, Sevilla, 36 años) camina entre murmullos por Atenas. La gente lo reconoce. Lo para. Le hace fotos. Haber pertenecido cuatro temporadas al Panathinaikos lo ha convertido en una estrella (él lo niega) con un nivel de fama que no tuvo en España. Es premio a una dilatada carrera (nueve equipos a sus espaldas) con Granada y Leganés -rivales hoy viernes en Butarque- como sus dos paradas más provechosas.
Al otro lado del teléfono, desde su casa en Atenas, habla con la misma calma que cuando fue capitán pepinero, pero con toneladas de prudencia que, seguramente, inyectó en su discurso después de pasar por uno de los grandes de Europa. Pero, en esencia, este andaluz enamorado de su tierra (adora los olivares que tiene en el pueblo) sigue siendo el mismo líder honesto que dejó huella al sur de la capital y también en la ciudad de Sierra Nevada.
¿Qué es de Rubén Pérez?
Bueno, ya mucha gente lo sabrá. Este es mi quinto año en Grecia. He estado cuatro años en Panathinaikos y este es el quinto: cambié de equipo y estoy jugando en Kifisias, que es otro equipo de aquí, de Atenas.
¿Le puedo confesar algo?
Después de tantos años, claro…
Hasta su fichaje no sabía ni que existía este equipo…
Pues mira, para que lo conozcas mejor, a mí me recuerda mucho al Leganés que yo conocí cuando fiché. Es un club familiar, un equipo que ha ascendido este año. Ya estuvo en Primera hace dos años también y luego, bueno, el club lo componen muy pocas personas. Es un club muy cercano, donde tienes contacto directo con el presidente cuando quieras. El director deportivo está todos los días allí viendo los entrenamientos, como hacía Txema Indias… y, en general, como te he dicho, me recuerda mucho a Leganés por la cercanía que tiene y lo familiar que es.
Vaya cambio… porque usted venía del Panathinaikos, que allí es un gigante. Será ya una estrella
Bueno, al final, quieras que no, vienes de un equipo grande, vienes de jugar muchos años en LaLiga, que para los griegos muy importante. No me tratan como una estrella, pero sí me doy cuenta del valor que tienen los jugadores españoles y, sobre todo, cuando vienes de un equipo grande como el Panathinaikos… algo me conocen, no te lo niego.
Y le paran por la calle…
Sí, eso sí. Porque aquí Panathinaikos es como en España un Madrid, un Barcelona o un Atlético de Madrid. Entonces te conoce la gente, sí.
Hay tanta locura y pasión como parece desde fuera…
Sí, sí… y eso que ahora está un poco más tranquilo. Porque en los últimos años, cuando tiraban bengalas y demás, te cerraban parte del campo como sanción y por ahí han logrado que esté un poco más tranquilo. Pero aun así lo viven mucho los griegos, la verdad, y para los jugadores yo he disfrutado un montón cuando estuve en Panathinaikos, con los años que he estado, de ambientazos increíbles.
Allí un derbi sí que debe ser un derbi…
¡Ya te digo! Se viven impresionantes. No te lo puedes imaginar. Y el día de partido la gente lo vive, lo siente… Ha habido veces que el partido se ha tenido que parar 10-12 minutos porque no se veía absolutamente nada por las bengalas. Es verdad que no es lo más recomendable, porque es peligroso. Pero como ambiente de fútbol es impresionante.
Bonito… pero con mucha presión.
Sí, al final la presión es para lo bueno y para lo malo, estar jugando en un equipo grande es así. Se vive muy intensamente: cuando las cosas van bien se vive muy bien y cuando las cosas van mal, también tienes que saber vivir con esa presión. No es fácil, tienes que ser mentalmente fuerte.
Pues ya entiendo por qué no ha vuelto usted a España…
Bueno, cuando me salió la oferta de Panathinaikos yo firmé dos años aquí, venía con un poco de incertidumbre, de lo que me podía encontrar. Tenía a Juankar, que fue compañero mío en el Betis y en Granada, y él me decía que no lo pensase, que viniese, que a mí me iba a gustar mucho, que la calidad de vida era muy buena para la familia también. Y así fue. Cuando vine me di cuenta de que venía a un equipo grande, el mejor equipo de Grecia, y la verdad es que lo he disfrutado un montón.
Como para volver…
Lo he aprovechado todo lo que he podido, he dado siempre lo mejor de mí y, bueno, es verdad que la vuelta no era sencilla. Ya tenía mi familia, no quería muchos más cambios tampoco para ellos. Siempre tienes ahí como esa vuelta a España, pero la verdad es que no me arrepiento de las decisiones que he estado tomando estos años, no me arrepiento de ninguna de ellas.
Del Leganés, por ejemplo, ¿lo han llamado para volver?
No. No he tenido ningún contacto con el Leganés para volver. Sí me han llamado del Leganés para preguntarme por algunos jugadores de aquí de Grecia, que yo conocía, pero contacto directo para yo volver, no. En ningún momento.
¿Cómo fue su salida?
Cordial. A mí me habría encantado quedarme, pero al no lograr subir a Primera en esa primera temporada de vuelta a Segunda, el club sufrió una importante reestructuración económica y eso provocó cambios que me afectaron a mí y a otros compañeros. Es totalmente comprensible y ha pasado en muchos equipos que han bajado y no han podido subir inmediatamente. Se hacen reajustes. Las dos partes lo entendimos y seguimos nuestros caminos.
Pero de haber subido, tenía una cláusula para renovar automáticamente, ¿es así?
Eso es, tenía una cláusula que si ascendíamos se renovaba automáticamente. Pero no ascendimos. ¿Te acuerdas que jugamos el playoff contra el Rayo?
Como para olvidarlo… vaya batacazo…
Pues sí, una pena. Yo tenía esa cláusula: si hubiésemos ascendido, se renovaba automáticamente. Y si no hubiésemos descendido, también tenía otro año más de contrato.
A usted Garitano le marcó mucho…
Sí, yo creo que sí. Ha sido el entrenador que más rendimiento me ha sacado, la verdad. Yo me sentí muy cómodo con él. Al principio me costó porque él tenía otra idea de juego, otra idea de ver al jugador. Yo venía de jugar en Primera, otros años, y otra mentalidad diferente. Entonces hablamos los dos, me comentó qué era lo que quería para poder jugar con él, su forma de ver el fútbol. He intentado adaptarme lo antes posible y cuando me puse a punto, entré y me sacó mucho rendimiento.
Qué raro su fichaje por el Leganés…
No te entiendo…
El Granada lo cedió dos veces consecutivas antes de fichar en propiedad. Y el primer año el Leganés era rival directo del Granada. Todo sin cláusula del miedo… No me diga que es habitual…
Es verdad. La primera fue cuando llegó Paco y vendieron el club a la nueva propiedad china. Paco fue el que me dijo que no contaba conmigo y me fui al Leganés cedido. Ese año el Granada desciende, yo dije que quería volver al Leganés, vuelvo otra vez cedido. Y después de ese año llego a un acuerdo con el Granada para rescindir, el Leganés llega a un acuerdo también con el Granada y ya firmo yo en el Leganés cuatro años.
¿Cree que Paco se arrepintió de dejarle salir, viendo cómo salió aquella temporada?
No creo. No creo que él te reconozca si se ha equivocado, sabiendo cómo es Paco.
¿Terminó de mal rollo con él?
No, para nada. Yo he sido muy respetuoso siempre con las decisiones de los entrenadores. Al final es cuestión de gustos, siempre y cuando vayas con la verdad por delante. Porque me ha pasado: he tenido experiencia con otros entrenadores que me han intentado engañar. Que me decían una cosa afirmando que era su opinión, pero en verdad era la orden del club.
¿De quién me habla?
Dejémoslo ahí. Que prefiero la gente que va con la verdad por delante, como Paco. Esos son los entrenadores que me gustan a mí.
¿Es verdad que lloró en el vestuario cuando, con el Leganés, le ganó al Granada un partido que suponía casi el descenso del Granada al que aún pertenecía?
Sí, sí, fue así. Joer… Ni me acordaba, la verdad, ahora que me lo has dicho. Yo decía: ‘No puede ser que yo esté mandando a Segunda a mi equipo’. Quién sabe si el año que viene me van a obligar a mí a jugar en Segunda. Fue un poco contradictoria esa victoria. Pero bueno, yo siempre he intentado dar lo mejor de mí y no me arrepiento de lo que pasó ese partido.
¿En algún momento el Leganés pudo estar en Europa de haber apretado?
Yo sinceramente creo que hubiese sido un problema si el Leganés hubiese entrado en Europa. Un club tan pequeño como el Leganés no estaría preparado para jugar tres competiciones. Ya le ha pasado a muchos equipos de ese nivel: juega en Europa y al siguiente año Segunda división. Le ha pasado al Betis, le ha pasado a muchos equipos. Al Betis le pasó el año que yo me fui: entramos en Europa y al siguiente año a Segunda. No es fácil. Un club como Leganés no está preparado para tener 25 o 26 jugadores de nivel. Entonces creo que sería un error… Lógicamente todo el mundo quiere jugar Europa, pero pensando fríamente, con el paso de los años, creo que no me equivoco.
En 2020 el Leganés descendió contra el Real Madrid en un partido que pasó de todo. La mano de Jovic, la última ocasión de Óscar… ¿Aun no se lo cree?
Yo lo pasé fatal ese partido… de verdad… como nunca…
Cuenta, cuente…
Pero es que no fue sólo ese partido. Mira, te voy a contar una cosa que no recuerdo haber contado antes. Faltando 8 jornadas, después de la reanudación por el confinamiento del COVID, estábamos muertos, desquiciados, porque no éramos capaces de ganar. Llegó un momento que Javier Aguirre entró entró al vestuario como es él, enérgico, con fuerza… y dijo: ‘Vamos a dejarnos de encajar goles. El objetivo es que no nos marque. Dejarnos de tonterías. A partir de ahora 5-4-1 a defender y vamos a preparar el partido de esta forma’.
¿Y qué pasó?
Pues que empezamos a ganar partidos: ganamos en el campo del Espanyol, también en San Mamés, le ganamos al Valencia en casa…
¡Usted marcó en ese partido! Su segundo gol de profesional…
Es verdad… y bueno, nos metimos ahí y al final acabamos dependiendo de nosotros. Bueno, dependíamos del Celta, pero el Celta empató conta el Espanyol. Y llegamos a ese partido que yo no pude jugar, porque tenía cinco amarillas y lo pasé fatal, fatal.
Lo de la mano de Jovic…
Y lo de la mano… no lo sé, pero a día de hoy se pita esa mano 100%. Y en ese momento, si hubiese sido a favor de otro equipo, seguramente se hubiese pitado también. Pero nosotros no teníamos la fuerza suficiente para que nos pitasen ese penalti.
Esa temporada el Leganés protestó mucho contra los arbitrajes, ¿les tenían cogida la matrícula?
No, no creo. Yo no creo en eso. Yo pienso que los árbitros no quieren equivocarse, son humanos, y si se equivocan, de cara a un futuro también les repercute. Se equivocaron porque se dio así y ya está. Que se podía haber visto de otra forma, creo que sí. Que se podía haber revisado… creo que se debería haber revisado. Era el último partido, faltaban 15 minutos de la temporada: lo normal hubiese sido pararlo y mirarlo bien. Pero si desde el VAR le dicen que no hay nada, ellos siguen.
Complicado todo…
Fue muy duro, lo pasé fatal. Recuerdo que después me iba en coche para Málaga, que estaba mi mujer allí esperándome, y lo pasé fatal en la vuelta. Iba en el camino desesperado.
Mirando al otro equipo: en su carrera, ¿qué supuso el Granada?
Pues mira, principalmente el nacimiento de mi hija, que fue cuando firmé en Granada. Yo venía de Italia, del Torino: había firmado un año cedido del Atlético de Madrid. A los seis meses fui al Granada cedido, estuve hasta verano y en verano rescindí con el Atlético y firmé cuatro años con el Granada.
Y luego se quedó…
Granada me gusta. Es una ciudad muy futbolera, una ciudad donde no puedo decir nada malo. He disfrutado mucho, me pillaba cerca de casa, cosas que echaba de menos. A nivel deportivo sufrimos, pero al final lo conseguíamos: el objetivo era salvarse lo antes posible y siempre estábamos hasta el final.
¿Cree que la carrera que hizo en el Leganés la podría haber hecho en el Granada de no haber sido por la decisión de Paco?
Sí. Yo firmé cuatro años con la idea de cumplirlos allí. Venía de jugar un año y medio donde deportivamente estuve bien, correcto, y después, como vendieron el club los italianos a los nuevos dueños chinos. Y ahí llegó la limpia y creo que salieron como 14 o 15 jugadores.
Qué barbaridad…
Siempre digo que cuando un equipo cambia de dueño y quieren cambiar jugadores, necesitan una transición de unos años. En un año es imposible firmar 14 o 15 jugadores y que salga bien. Es muy difícil. Y así fue ese año.
Desde ese punto de vista, ¿cómo ve lo que ha hecho el Leganés, con cambios más progresivos es mejor?
Para mí sí. Mantener una base y a partir de ahí ir cambiando ciertos jugadores cada año, intentar seguir creciendo. Pero eso de cambio de dueño y de repente 15 jugadores fuera, 10 trabajadores fuera… eso es complicado. Yo lo veo así.
¿Sigue algo de la Segunda? ¿Sigue a Leganés y Granada?
Sí. Yo sigo todos los resultados, lo sigo todo. Sobre todo, al Leganés porque he estado más tiempo, pero sigo en general la Segunda y la Primera, sigo todo.
¿Le duele verlos ahora ahí abajo?
Es complicado. Mi último equipo en España fue el Leganés, estuve varios años, para mí ha sido mi familia. He vivido momentos buenísimos, también duros, pero muy buenos. Tengo la esperanza de que vayan para arriba. Es verdad que les pilla un poco lejos el ascenso, el directo y el playoff, pero lo importante es que vayan armando la categoría y que el año que viene intenten hacerlo lo mejor posible y estar lo más arriba posible. Quedan muchos puntos todavía y en el fútbol nunca se sabe.
Usted coincidió con Jose Arnáiz en el Leganés, que ahora está en el Granada…
Es un jugador muy completo, él lo sabe y yo se lo he dicho muchas veces: las condiciones que tiene son de un jugador de alto nivel. Es verdad que no ha tenido mucha continuidad donde ha ido, pero el fútbol no es fácil porque en la máxima categoría hay jugadores de mucho nivel y tienes que dar siempre lo mejor. Yo tengo mucha confianza en él, todavía está en edad de seguir creciendo. En mi caso tengo 36 y todavía sigo aprendiendo cosas. En el suyo, que es más joven que yo, más todavía.
También coincidió con Javi Hernández, que ahora se ha ido al Panathinaikos desde el Leganés, ¿lo llamó?
Sí, sí, estuve hablando con él. Lo vi, quedé con él aquí en el hotel. Me llamó, me preguntó qué tal. Me llamó Javi, me dijeron que le habían llamado de Panathinaikos y le dije que venía a un club grande, el mejor de Grecia, que lo iban a querer mucho si mantenía el nivel que había tenido en España y que aquí iba a disfrutar, y que yo le iba a ayudar. Puede estar tranquilo: la calidad de vida es muy buena y viene a un club muy bueno.
Si no me falla la memoria, usted ha estado en nueve equipos. Si se tiene que quedar con dos, ¿con cuáles se queda?
Por años te diría Leganés seguro y Panathinaikos, que es donde más años he estado. Luego en Elche tuve una temporada muy buena, en Coruña también, en el Betis también… pero te diría los dos equipos donde más tiempo he estado: Panathinaikos y Leganés.
Sólo ha firmado un año con Kifisias… ¿y luego?
Yo me encuentro con fuerza, voy a intentar seguir jugando. Veremos. La primera opción ahora mismo es acabar bien la temporada, porque empezamos muy bien y ahora hemos aflojado un poco y nos está costando ganar. Pero es lo que hay en el fútbol, siempre hay altibajos. Tenemos que pasar lo mejor posible y ahora mismo estoy centrado en poder acabar bien y, si pudiese, me gustaría seguir jugando. Un año o dos años más me gustaría seguir.
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