Salud

José Manuel Felices, médico: “Ese miedo a no dormir y a pensar ‘mañana voy a estar fatal’ empeora la situación”

El experto en radiología habla con AS tras la publicación de su libro ‘Radiografía de una vida sana: Descubre la ciencia detrás de la salud y la felicidad’.

Redactora de Tikitakas
Su trayectoria en Prisa comenzó en AS, en 2006, en la sección de Cierre. Posteriormente asumió la coordinación de la revista AS Color y la redacción de los blogs Match Point y Erratas de Campo. En 2017 pasó a formar parte de PrisaNoticias, en el control de producción de El País y AS, y volvió a AS a finales de 2022, como redactora de Tikitakas.
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El sueño se ha convertido en una de las grandes obsesiones de la vida moderna. Dormir mal genera ansiedad, y esa ansiedad, paradójicamente, dificulta aún más el descanso. Para el doctor José Manuel Felices, quien acaba de publicar su libro Radiografía de una vida sana: Descubre la ciencia detrás de la salud y la felicidad, el problema no es solo la falta de horas, sino el miedo que se ha construido alrededor de una mala noche. “El sueño es uno de los pilares fundamentales del bienestar físico y mental”, afirma en una entrevista con AS, aunque matiza que su enfoque va más allá de repetir normas ya conocidas.

En su libro, explica, no pretende insistir en los consejos clásicos que todo el mundo ha escuchado. “No quiero redundar en eso de dormir entre siete y ocho horas, irte a la cama antes de las doce o no llevar pantallas, porque eso ya lo sabemos”, señala. Su objetivo es otro: “Quiero ayudar a las personas a perderle el miedo a no dormir”, especialmente a esas noches en las que el insomnio se convierte en una fuente de angustia añadida.

Esa angustia es familiar para muchos: dar vueltas en la cama, mirar el reloj y hacer cálculos mentales sobre cuántas horas quedan hasta que suene el despertador. “Ese miedo a no dormir y a pensar ‘mañana voy a estar fatal’ es lo que empeora la situación”, explica Felices. Según defiende, aprender a relativizar una mala noche ayuda a relajar el cuerpo y, paradójicamente, a conciliar el sueño con mayor facilidad.

Mecanismos de adaptación

Desde el punto de vista fisiológico, el cuerpo tiene mecanismos para adaptarse. “Cuando no dormimos bien, el cuerpo al día siguiente segrega adrenalina”, explica. Esta hormona permite mantener el rendimiento y evitar una sensación intensa de fatiga, aunque tiene un coste. “Las glándulas suprarrenales se quedan exprimidas, como un limón”, apunta, y por eso será necesario recuperar el descanso en noches posteriores.

Frente a la idea popular de que “el sueño no se recupera”, el médico introduce un matiz importante. “Es una muy buena frase para evitar que conscientemente nos recortemos horas de sueño”, reconoce, pero insiste en que no hay que dramatizar una noche puntual de insomnio. “Nuestro cuerpo tiene maneras de compensarlo para que al día siguiente podamos tener un buen día”, asegura.

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Como ejercicio práctico, propone algo tan simple como revelador: puntuar el día después de una mala noche. “Se van a sorprender de que, la inmensa mayoría de veces, esa nota va a estar por encima del siete”, afirma. La conclusión es clara: “A pesar de haber dormido mal, no han tenido un mal día”. Un mensaje que invita a desterrar el miedo al insomnio y a reconciliarse con el descanso desde una perspectiva más amable y realista.

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