Isabel Viña Bas, médica: “La mayoría de los adultos no alcanza la ingesta mínima recomendada de fibra dietética”
La doctora y divulgadora analiza para AS la importancia de este componente dietético, presente en alimentos de origen vegetal.
La fibra es un componente esencial de los alimentos de origen vegetal que, aunque no se digiere ni se absorbe en el intestino delgado, desempeña un papel fundamental en el funcionamiento adecuado del organismo. Presente en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos, la fibra ha pasado de ser considerada un simple “residuo” de los alimentos a convertirse en un elemento clave para la salud y la prevención de enfermedades.
Así lo explica la doctora y divulgadora Isabel Viña Bas, creadora de IVB Wellness: “La fibra es un componente dietético presente en alimentos de origen vegetal que no puede ser digerido ni absorbido directamente por nuestro organismo. Sin embargo, tiene múltiples funciones beneficiosas no solo a nivel intestinal, sino también metabólico y en el control del apetito. Es decir, su papel va mucho más allá del tránsito intestinal”.
No obstante, pese a su importancia, en algunos casos las personas presentan una carencia: “La mayoría de los adultos no alcanza la ingesta mínima recomendada de fibra dietética. De forma general, deberíamos consumir entre 25 y 30 gramos al día, aunque un rango ideal podría situarse entre los 35 y 40 gramos diarios, siempre que exista buena tolerancia gastrointestinal. Además, sabemos que sus efectos protectores son dosis-dependientes, por lo que aumentar su consumo dentro de ese margen puede aportar beneficios adicionales”.
La microbiota
Asimismo, determinados tipos de fibra, especialmente la fibra fermentable prebiótica, son utilizados selectivamente por microorganismos intestinales beneficiosos como las bifidobacterias. “Esto favorece el equilibrio de la microbiota intestinal y la producción de metabolitos como los ácidos grasos de cadena corta —butirato, acetato y propionato— que tienen efectos beneficiosos a nivel metabólico e intestinal”, explica Viña.
Y en cuanto a los efectos que experimentan algunas personas como gases, hinchazón o molestias digestivas, explica: “Algunas fibras solubles, como los galactooligosacáridos, la inulina o los fructooligosacáridos, pueden fermentar rápidamente en el colon, especialmente cuando se consumen en grandes cantidades o combinadas entre sí, lo que puede provocar gases, hinchazón o incluso diarrea”.
Para quienes no lleguen a los requerimientos de fibra, existen suplementos en el mercado como Fiber Total, que contiene una combinación de fibras solubles fermentables prebióticas de bajo contenido en FODMAP, con fermentación lenta y progresiva a lo largo del colon. Esto permite alimentar selectivamente a bacterias beneficiosas sin generar molestias digestivas como hinchazón o gases. “Este tipo de fibra puede ayudar, junto con un estilo de vida saludable, a regular el tránsito intestinal tanto en casos de estreñimiento ocasional como de diarrea, mejorar la consistencia de las heces, contribuir a modular la velocidad de absorción de la glucosa tras las comidas y favorecer el control del apetito gracias a su efecto saciante”.
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“Puede utilizarse como complemento para ayudar a alcanzar la ingesta diaria recomendada de fibra cuando esta no se consigue a través de la alimentación habitual. Este puede mezclarse fácilmente en agua u otras bebidas o añadirse a alimentos sin alterar su sabor, textura o viscosidad en el caso de su versión neutra, lo que facilita su uso diario”, concluye.
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