Pat Riley no se va a ningún lado
El Padrino de la NBA, mandamás de los Heat, anuncia que seguirá ligado a la franquicia y que no piensa dimitir ni dar un paso a un lado de ningún tipo.
Pat Riley es un personaje fundamental, imprescindible para entender la NBA, el baloncesto y el deporte estadounidense. Dotado de una inteligencia sin precedentes en la historia, la relación del Padrino con la competición norteamericana se remonta a hace más de medio siglo. Como jugador, fue parte de la plantilla de los Lakers que ganó el anillo de 1972, el que acabó con la tortura eterna de Jerry West y sus múltiples derrotas contra los Celtics. Con Wilt Chamberlain en el equipo, fue algo único y espectacular, que permitió a los angelinos volver a presumir del juego más cautivador del planeta. Y supuso el primer título de Riley, que luego ganó muchos más de forma muy distintas.
El jugador pasó a ser entrenador y parte, otra vez, de esos Lakers que eran los suyos. Primero como asistente de Paul Westhead participó en el primer anillo de Magic Johnson, en 1980, ya con Kareem Abdul-Jabbar en el equipo. Y luego, tras coger el puesto de técnico principal, llevó a los angelinos en la década de los 80 a cuatro títulos más. En su infinita sapiencia, supo cuál era el momento de irse y cambió la luz de Los Ángeles por la galantería y los focos de otro mercado grande, el de Nueva York. Y sabiendo que un estilo nunca había dependido tanto de un jugador, el Showtime fue sustituido por el baloncesto que más gustaba en el Madison Squere Garden, el pabellón de los Knicks: garra, defensa y rebote. No hubo anillos entonces, pero sí unas nuevas Finales, las de 1994.
Tras ello, pasó a los Heat, donde disputó las finales de Conferencia de 1997 mientras asumía puestos directivos. De Patrick Ewing pasó a dirigir a otro gran pívot, Alonzo Mourning. En 2003 dio paso a su pupilo, Stan Van Gundy, y se dedicó a estar entre bambalinas. Pero regresó en la 2005-06 para ganar un nuevo anillo. En 2008 se retiró definitivamente de los banquillos para ocupar enteramente puestos directivos. Fichó a LeBron James, ganó dos anillos más (2012 y 2013), cuatro Finales consecutivas. Para colarse luego en dos más contra toda probabilidad, en 2020 (perdiendo contra el propio LeBron) y 2023. Pero tras ello llegó la debacle, con dos derrotas consecutivas en primera ronda, un estancamiento y el fracaso rotundo de esta temporada, en la que los Lakers le honraron con una estatua.
Muchos auguraban su retirada definitiva con 81 años y un mundo entero de vivencias a sus espaldas. Pero Riley lo ha desmentido: “No voy a retirarme. No voy a renunciar. No voy a apartarme. Cuando llegué aquí hace casi 31 años, tengo la misma actitud que tenía en esa conferencia de prensa, punto. Quiero otro desfile por Biscayne Boulevard”, ha dicho, además de añadir que sólo traspasaría al seños de los 83 puntos, Bam Adebayo, por Victor Wembanyama... y ocho rondas del draft. El poder cautivador puede haber desaparecido y Pat Riley ya no consigue fichan estrellas a pesar de que siempre hay rumores. Pero su vitalidad y sus ganas de ejercer el poder que atesora siguen sempiternas, eternas. Y el Padrino de la NBA, una de las mentes más brillantes de la historia, seguirá al pie del cañón. Como ha hecho siempre. Dedicado en cuerpo y alma a lo que le apasiona: el baloncesto.
¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí. ¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí